30 dic 2008

Adher “The Black” Barak


En una oscura y tormentosa noche de invierno, cuando la luna nueva era imperceptible en el cielo y las estrellas se alineaban de forma caprichosa, en el humilde distrito de los artesanos de la gran ciudad de Suzail nacieron dos mellizos, Adher y Adra hijos de Burkhard Barak y de su bella esposa Anna.

A muy temprana edad, los dos mellizos empezaron a demostrar aptitud para la magia, sobre todo Adra, que tenía un talento mágico innato que le permitía reproducir los hechizos de los magos de las ferias, por lo que pronto fueron invitados a la escuela de magos de guerra.

La vida en la escuela era dura y disciplinada, lo magos de guerra cormyreanos eran gente practica y austera, poco dados al lujo y la elucubración. En cambio Adher buscaba siempre la sutileza, magia que afectara a la propia magia, dominar la intima esencia de la urdidumbre. Las historias de los grandes magos nezerinos, los mitales y las ciudades flotantes que construyeron fascinaban al joven Adher. Sobre todo la historia de Karsus, un mago tan poderoso que suplantó a la propia Diosa de la Magia, en Cormyr se contaba como un ejemplo de la arrogancia humana, pero para Adher, era una indicación del poder que se podía llegar a manejar, tan solo había que saber usarlo …

Al llegar la adolescencia terminaron sus estudios en la escuela, en un simulacro de duelo mágico, un estudiante rival le lanzo un proyectil mágico y por una vez Adher no estuvo lo suficientemente rápido para bloquearlo, el proyectil lo alcanzo y lo lleno de magia, cuando el pobre desgraciado estaba celebrando su victoria en el duelo, una oleada de magia pura, en forma de fuego plateado salio de las palmas de Adher y lo incineró, atravesando todas las protecciones que los instructores habían erigido en la sala. Oficialmente fue un accidente, pero Adher fue expulsado de la escuela de magos.

Con quince años y poco más que un aprendiz, Adher se encontró en las calles de Suzail, su magia no era apta para entretener a los curiosos puesto que nunca fue capaz de crear ilusiones, así que su futuro no era nada halagüeño. Decidió partir hacia el sur, a buscar la lejana Halruei, la tierra de los magos. Como no tenia fondos tuvo que embarcarse como mago en un viejo mercante, su capitán Jovero, un veterano amnita casi tan viejo como su navío, se dedicaba a comerciar con la costa del dragón… y a la piratería cuando la suerte le iba de cara, una desgastada patente de corso firmada por alguno de los azounes autorizaba a Jovero a actuar.

La habilidad de Adher contrarrestando a los magos enemigos le daba ventaja al capitán Jovero y sus matasietes, perdón tripulantes, en los abordajes, y en los dos años que permaneció con ellos viajando por el mar de las estrellas fugaces pudo reunir suficientes monedas para seguir su viaje hacia el sur.

Durante un tiempo vagó por las tierras de Amn, donde pudo corroborar las historias de Maztica que le había contado el viejo Jovero, esa tierra de allende los mares fascinaba al joven Adher casi tanto como aquellos hidalgos y mercaderes que competían en riqueza y poder y se exhibían con joyas caras, ropas lujosas y hermosas mujeres de ojos negros y labios carmesíes.
Era una tierra de promisión, la riqueza fluía en forma de inmensas cantidades de oro, plata y especias desde el oeste y siempre había algún noble intrigante que pagase bien los servicios de un mago experto. Allí vivió casi cinco años, sirviendo en las conspiraciones de las diversas facciones de Amn y cortejando a las hermosas hijas de los nobles, y fue allí donde adopto el uso de las elegantes ropas negras que le darían su sobrenombre así como el hábito de beber una bebida destilada de Nueva Amn. Hasta que un día sus inquietudes le hicieron volver en ponerse en camino hacia el sur, bueno, sus inquietudes y el estoque de un joven noble de Crimmor, que al parecer estaba casado con la hermosa damisela que intentaba galantear.

Tras cruzar Tezir lo más rápidamente posible, perseguido por los parientes del dichoso noble, llego a Puerto Calim, la gran metrópoli, la ciudad de las torres, por aquel entonces, Adher era un hombre joven pero ya era un mago experto. A Shelim Abdelhamid, mago de la corte, le cayo en gracia el joven, arrogante y presuntuoso mago, posiblemente se vio a si mismo en su juventud, y lo tomo como discípulo.

La torre de Shelim se alzaba en medio de un patio de frondosos árboles frutales, recorrido en su totalidad por canales que se entrecruzaban por los que corría el agua fresca. De los cinco pisos de la torre de cúpula dorada, tres estaban ocupados por el harén y uno por los criados de Shelim, quedando el espacio debajo de la gran cúpula reservado para el laboratorio y la sala de invocación, donde Shelim convocaba súcubos al menos una vez al mes para no perder la costumbre. En Puerto Calim la magia era refinada y sutil, herencia de los genios que un vez habían gobernado esta tierra. ¿Halruei? ¿Quién quería ir a Halruei?

Los siguientes siete años fueron los mejores, deleitándose en los refinados y sensuales placeres que le ofrecía Puerto Calim y adentrándose en los secretos de la metamagia y en el control y la dominación de los seres de otros planos que eran convocados casualmente al nuestro, tarea harto difícil que requería una gran resistencia física y mental.

De repente, empezó a tener sueños, solo veía una cueva oscura, extremadamente profunda donde avanzaba un grupo desarrapado guiado por un hombre vestido de Dragón Púrpura, y sentía que su hermana, a la que llevaba quince años sin ver, estaba en un grave peligro. Su hermana Adra, maga de guerra de Cormyr, que había luchado contra las Ghazneth y nunca la había sentido en peligro, ahora estaba amenazada y no sabia porque. De sus estudios y la biblioteca de la torre dedujo que aquella gente se encontraban en un lugar de lo que se llamaba la suboscuridad, al parecer la teleportación no funcionaba en aquellos lares, si quería llegar tendría que caminar desde el portal mas cercano.

El sueño era recurrente, y todas las noches veía a aquellos harapientos avanzar, y sentía que su hermana estaba en un grave peligro. Dejo pasar unos días, una luna para ser exactos, a ver si las pesadillas desaparecían, pero el sueño era persistente y no lo hizo. Así que tras ejecutar unas cuantas adivinaciones para encontrar un portal lo más cerquita posible y despedirse de su amado maestro y de sus queridas concubinas, Adher Barak, conocido por Adher “El Negro” y por otros sobrenombres no tan aduladores, se puso en marcha.

22 dic 2008

La ciudad de la reina araña. Capitulo I

Nuestros héroes se encontraban de vuelta tras sus aventuras en el páramo alto, en las cercanías de Llock, donde ayudaron a las hermanas nocturnas a evitar que una de su propia tribu invocara a un demonio mayor, evitando que las aldeas cercanas al monasterio de las hermanas fueran arrasadas.

El viaje de vuelta fue largo, cruzando la parte sur del Anauroch, y entrando en Cormyr por el norte, por las Tierras de Piedra, donde Aeron tenía sus aspiraciones de Baronía en un futuro. Al llegar a Arabel, ciudad que se encontraba en reconstrucción tras las guerras trasgas, fueron alojados en la mansión Crownsilver, donde disfrutaron de un merecido descanso.

El invierno en el año 1373 fue muy frío en casi todos los lugares del norte y centro de Faerun, y pintaba bastante duro, en las tierras de Cormyr, que tan duramente habían sido castigadas en los sucesos de las invasiones trasgas. El Rey había muerto, y su nieto, aun un niño, era el nuevo Rey, Azoun V. Hasta que el rey alcanzara la mayoría de edad, su tía, Alusail Obarskyr, era la regente del reino. Los Dragones Púrpuras, el cuerpo de elite de soldados de Cormyr, habían sido diezmados por las hordas de orcos y trasgos, que nadie sabe de donde vinieron. Vangerdahast, el mago supremo de Cormyr, había desaparecido, siendo reemplazado por una de sus estudiantes más avanzadas, Caladnei. Y el reino trataba de salir a flote de nuevo.En Arabel, la ciudad acababa de ser reconquistada de las hordas trasgas, y la gobernante, Myrmeen Lhalh estaba de nuevo al frente de la ciudad. La ciudad prosperaba de nuevo.

A este escenario llegaron rumores de extraños sucesos en la aldea de Barlox, al este del reino, donde los Crownsilver tenían un familiar, Marlow Crownsilver, señor de la aldea, y dueño de la mayoría de las tierras alrededor de ella. Al enterarse de las noticias, y temiendo por su familia y su reino, Aeron Crownsilver y sus amigos decidieron partir al este a investigar las desapariciones en las granjas cercanas.

Junto a Aeron Crownsilver viajaban Taklin Runmaheim, un enano procedente de Argluna y su inseparable compañero, el mercenario siempre enfadado Ander Ventormenta. También les acompañaba Snails, el “explorador” de extraños vicios y que se perdía por el campo, Ellor Zabrak, un extraño mago de Thay al que le gustaba contar historias a los niños, Arinia DracoAzul, clériga al servicio de Torm y sacerdotisa en Arabel gracias a la financiación de la familia Crownsilver de su iglesia, y su compañero de viaje y protector, Helmo DracoPardo, paladín de Torm. Junto a ellos, y para guiarlos por tierras agrestes, viajaba Jessail, la hermana de Aeron, junto con algunos soldados de la casa Crownsilver y un chico, al que todos llamaban chico, que llevaba las mochilas y preparaba exquisitos guisos.

La aldea de Barlox era un puñado de casas desperdigadas alrededor de un arroyo, junto con una gran superficie de granjas y pastoreo. La aldea era gobernada por el alcalde, Marlow Crownsilver, veterano de la Cruzada del Este. Los mercenarios fueron alojados y puestos a trabajar en la investigación de los sucesos. Extrañas desapariciones en los alrededores, primero de ganado, después de personas, alertaron a la población.

Tras una investigación, lograron encontrar las criptas de Dordrien, ruinas de una ciudad antigua de nombre desconocido. Allí encontraron los cuerpos de algunos pastores muertos, y rastros que conducían al interior. En el interior de las ruinas, encontraron los cuerpos de 5 elfos de piel oscura. Sólo Taklin conocía de quien se trataba. Los temidos drow, elfos oscuros de la infraoscuridad, estaban en la superficie. Acordaron que avisarían a la aldea, y se adentrarían en la cripta por la mañana. Taklin se puso en contacto con la Dama Alustriel para comunicarle el hallazgo.

Pero la noche no fue como estaba previsto. Allí sufrieron un inesperado ataque por parte de Kahjyr, un hechicero vampiro, y sus dos chiquillos, teniendo varias bajas entre los soldados, así como el pobre Helmo DracoPardo, que perdió la vida allí mismo, en el campamento a las puertas de las criptas de Dordrien. El vampiro fué finalmente derrotado, retirándose a su guarida, aunque sus dos chiquillos no corrieron su misma suerte. Posteriormente, Ellor Zabrak entabló una conversación secreta con el vampiro, negociando el paso por las criptas sin intromisiones vampíricas.

A la mañana siguiente, dos extraños se acercaron al campamento. Uno de ellos, un elfo plateado llamado Ilefarm, les informó que los enviaba la Dama Alustriel para ayudarles con los drow y la infraoscuridad. El segundo personaje era una mujer encapuchada llamada Kaladzsa, exploradora, que los guiaría por la infraoscuridad. Los soldados restantes se marcharon a Barlox, a petición de Kaladzsa, pues un grupo pequeño pasaría desapercibido abajo.

Así, en la fría y neblinosa mañana alrededor de las criptas de Dordrien, el grupo se adentró en la oscuridad de las criptas, siendo la última vez que vieran la luz del sol en mucho tiempo. Ni siquiera giraron la cabeza para verlo por última vez, pues no sabian los horrores que les esperaban allí abajo.

21 dic 2008

Taklin Rumnaheim


Mi historia comienza en mi taller de gemas preciosas que tengo en Argluna, mi ciudad natal. Esa mañana recibí un encargo.

Tenía que hacer un colgante con forma de corazón con una extraña gema. Tuve que ir en busca de esa gema al Bosque Luna. Ya de vuelta, una madrugada, escuche ruidos de pelea. Me acerque poco a poco y vi la escena. Una banda de goblins estaba atacando a un hombre y a una mujer. El hombre tenía aspecto de buen guerrero, pero estaba malherido. La mujer estaba haciendo gestos con la mano y pensé que estaba preparando un hechizo, por lo que sospeche que era una maga.


Sin más preámbulos, me lance en ayuda de ambos. Con mi ayuda, pudimos exterminar a la jauría de goblins. Al humano guerrero le di una de mis pociones y se pudo recuperar. Ellos me agradecieron la ayuda que les había prestado. El hombre se llamaba Hollen y la mujer Bigaíl. Les pregunte hacia donde iban y me dijeron que se dirigían hacia Argluna. Yo me ofrecí a acompañarles, ya que también iba para allá.


Durante el camino, me dijeron que pertenecían a un grupo de aventureros “El halcón azul”. Al llegar a Argluna, Hollen y Bigaíl me llevaron a donde tenían la sede de la compañía de aventureros. Allí me presentaron al resto del grupo. Había un elfo de los bosques, un mediano y dos mujeres humanas, una con túnica y la otra con apariencia de guerrera. El elfo se llamaba Anarin y llevaba espada larga y daga a la cintura. A la espalda llevaba un arco largo y un carcaj. El mediano se llamaba Tom y llevaba una honda amarrada al cinto con una bolsita al lado. Al otro lado del cinto, colgaba una espada corta. La mujer de la túnica se llamaba Rachel y era sacerdotisa de Sune. Aparte de la túnica, solo llevaba el símbolo en un colgante. Era bellísima, aunque con poco pelo para mi gusto. El nombre de la otra mujer era Vallentine. Llevaba unos pantalones y una camisa de manga corta. Tenía los brazos musculosos y con alguna cicatriz.


Todos me agradecieron que salvara a Hollen y a Bigaíl. Tenían una misión muy importante que concluir. Después de despedirme de ellos, me fui hacia mi casa. Esa noche ocurrió algo sorprendente. Después de cenar, estaba yo fumando mi pipa, cuando llamaron a la puerta. Una dama envuelta en una capucha estaba en la entrada de mi casa. Pasó hacia dentro y yo cerré la puerta. Cuando me gire, ella se había quitado la capucha. Era la dama Alustriel. Yo no sabia que hacer en ese momento. Ella me agradeció la ayuda que había prestado a Argluna. Yo no sabia de que estaba hablando. Solo había ayudado a un par de viajeros. Alustriel me contó que Bigaíl llevaba un mensaje secreto muy importante para que se mantuviera el orden en Argluna y en La Marca Argentea en general. Conforme me dijo esto, se fue. A la mañana siguiente Bigaíl fue a mi taller, y habló conmigo. Me propuso que me uniera a ellos. Me contó que la compañía “El halcón azul” trabaja en secreto para Alustriel. Yo le propuse algo a la maga. No tendré nada que ver con la compañía, pero cuando la dama Alustriel me lo pida, os acompañaré.


Ella se fue, diciéndome que lo hablaría con la regente de Argluna. A la noche, una carta apareció en mi mesa. La abrí y dentro contenía una sola frase: Argluna tiene un nuevo defensor. Lo firmaba Alustriel.


A las pocas semanas un mensajero me dijo que tenía que estar en la sede de “El halcón azul”. Cogí mis pertrechos y los metí en la mochila. Cogí mi hacha enana, herencia de mi padre, antiguo herrero y luchador que la consiguió en una cueva infestada de goblins y con ayuda de ella, pudo salir airoso de esa empresa. Cuando llegué a la compañía, me estaban esperando todos los miembros del grupo. Antes de partir, Hollen me entregó un escudo grande de acero. Tenía un brillo especial. Me dijo que aun no me había agradecido de verdad el salvarle la vida, y me lo pagaba con este escudo mágico. Me dijo que este escudo lo consiguió hace unos años en un escarceo con unos magos de Luskan. Yo le di las gracias.


Partimos al momento. La misión para la que me requería Alustriel, era acabar con una pequeña secta del Ojo Ciego, que hacia poco se había instalado en el bosque Luna. Todo fue coser y cantar, hasta que nos topamos con el jefe de la secta. Era un duergar. A la vez que era un buen guerrero, podía invocar al poder de su señor. Nos costó más de lo que imaginamos. Una vez acabamos con él, pudimos encontrar documentos en los que se describía los lugares donde se iban a extender este culto. Con el resto de los tesoros que había ido recopilando el jefe sectario, ya se mandaría a recogerlo. Con lo único que yo me quedé, fue con una maravillosa armadura completa enana de mithril.


Resplandecía como recién hecha. Los miembros del grupo me animaron a que la cogiera y que Alustriel pensara que es una buena recompensa por tu labor. A las semanas, volvimos a Argluna. Pero no tuve descanso. A la semana Alustriel me hizo llamar al palacio. Allí me contó que la ciudad de Llorkh, el último puesto comercial en el paso de las montañas hacia los oasis del desierto de Anauroch, ha sido tomada por una horda de goblins y orcos. Me dijo que tenía que ir yo solo a Southwood, a un campamento de exploradoras amazonas conocidas como Las Hermanas de la Noche. Allí me tengo que encontrar con su líder, una druida llamada Alisha. Me dijo que irían más hombres mandados a Southwood. Esa es la razón por la que quería que yo fuera solo, ya que una vez allí, tendría compañeros. Me dijo que la toma de esa ciudad, la asustaba, y que preveía que toda la Marca Argentea podría estar en peligro. Al día siguiente partí hacia Southwood. Tarde pocas semanas. Acabo de llegar al campamento de las hermanas de la noche y quiero descansar. He visto a los otros aventureros y parece que no voy a tener problemas. Mañana, nos pondrán al tanto de todo.

Aeron Crownsilver


HISTORIA DE AERON CROWNSILVER. (Por Lord Jereck)

La historia de Aeron Crownsilver se remonta a ventiocho años atrás.

Nací en las cercanías de Arabel, la gran ciudad del norte del glorioso Cormyr, conocido por sus habitantes, amantes de su independencia; a veces demasiado.

Pertenezco a la familia Crownsilver, una de las más importantes y nobles familias del reino....o al menos eso es lo que podría parecer a primera vista....pero la realidad es bien distinta. Aunque jurídicamente pertenezco a la nobleza, es decir, estoy exento de ciertos tributos y no puedo ser juzgado por los mismos tribunales que para la plebe; en realidad, mi familia vive como mucho con las comodidades de un pequeño burgués.

Nosotros descendemos de una línea colateral de la familia Crownsilver, de un primo hermano del cabeza de la estirpe principal. Pero la historia de nuestra desgracia comienza dos siglos y medio atrás, en los tiempos de la cruenta guerra civil entre los que se dieron en llamar Dragones Rojos y los Dragones Púrpuras, que como todos recuerdan, eran los partidarios del Regente de aquel entonces tío del joven rey Azoun III – o Righaerd, no recuerdo exactamente -, y los leales seguidores del legítimo heredero de los Obarskyr respectivamente. Mi tatarabuelo, Steed Devon Crownsilver, ambicioso y maquiavélico donde los hubiera, había prosperado considerablemente bajo la protección del Regente, controlando un importante flujo exportador de armas y armaduras hacia el Este y hacia las naciones ribereñas del Mar de Las Estrellas caídas.

Pero entonces el joven Azoun llegó a la mayoría de edad y su tío se negó a cederle el trono como era su deber.....y estalló la guerra entre sus partidarios. Y ahí empezó la decadencia para los míos.
Los Dragones Rojos fueron diezmados. El Regente fue muerto en palacio. Los vencedores se quedaron con las posesiones de los vencidos y muchos fueron exiliados, a pesar de las promesas públicas de perdón y amnistía. La mayor parte de la familia Crownsilver, no obstante, permaneció fiel al Rey legítimo y fueron recompensados, e incluso le negaron a Steed cualquier clase de ayuda.

Steed Devon Crownsilver fue expulsado de Suzail y se le adjudicó una pequeña finca a las afueras de Arabel, con una ruinosa torre y una semiderriuda empalizada, propiedad de un pequeño noble que luchó junto a las huestes de Azoun, siendo recompensado con tierras en Suzail y un castillo cerca de la capital.

Fueron tiempos de pena y miseria. Steed y su esposa e hijos se vieron obligados a trabajar con sus propias manos para sobrevivir durante mucho tiempo. Con apenas unos criados que hacían las veces de guardias de la “fortaleza” los inviernos pasaron lentos y dolorosos. El odio arraigó en el corazón de Steed y se lo llevó a la tumba.

Mi bisabuelo, Kraviss Devon Crownsilver heredó todo aquello, y durante su corta vida apenas pudo mejorar su situación ni la de su familia, murió de una extraña enfermedad corruptora de la carne. Nunca supieron bien a qué fue debido.

Años más tarde, ya con mi abuelo Herong Devon Crownsilver, pudieron construir una pequeña herrería y poder vender herramientas y armas y armaduras a quien las necesitase. Aquello mejoró considerablemente la situación de los míos. Se pudo restaurar la empalizada y acondicionar la Torre que se caía a pedazos, pudimos contratar a más trabajadores para nuestras escasas hectáreas, que por una orden Real, no podíamos aumentar ni un metro cuadrado más. Además pudimos pagar a un puñado de guardias de confianza para nuestra protección.

Y así transcurrieron los años hasta que mi abuelo murió y mi padre, Evendur Crownsilver, heredó la hacienda hace venticinco años, cuando yo tenía tres.
El talante de mi padre no era como el de sus antepasados; es un hombre poco político y muy pragmático, con talento para los negocios. Aunque como todos los de mi familia, considera a los cormyreanos como los líderes natos de Faerun, mirando por encima del hombro a los demás pueblos, salvo a los Chondathanos, nuestros antecesores.

Mi padre es ante todo un hábil hombre para negociar con un amplio sentido común, que tiene don de gentes y ha hecho lo posible por congraciarse con la Corona y con el bendito Azoun IV, el más grande de todos los Reyes. Por ello fue a la guerra en su ejército cruzado con los sembianos y los de los valles contra los Tuiganos......y me llevó a mí, con ventidos años. Allí vimos los horrores de la guerra y los horrores aun más terribles de los que fueron capaces aquellos bárbaros sanguinarios. Mi bautismo de fuego fue en la segunda y última batalla contra el Khahan Yamun, cuando estuve a punto de ser ensartado en un sable de uno de esos salvajes. Pero el misericordioso Kelemvor había decidido que todavía no había llegado mi hora, y una flecha milagrosa fulminó a mi asesino.

A la vuelta a casa, ya era otra persona. Había mejorado las habilidades en la espada y la lanza, aprendí a cortar cabezas como espigas y a atravesar corazones con mi terrible lanza a lomos de mi caballo negro. Pero la relativa felicidad de la infancia y adolescencia quedaron enterrados en algún lugar de mis recuerdos.

Mi padre quedó tullido de una pierna, que le dejó una cojera de por vida. Y yo asumí el liderazgo de la casa con el amor de mi madre Arveene y de mi hermana Jhessail, una capaz exploradora.
Sin duda, el mayor regalo de mi padre fue el equipo de guerra de mi bisabuelo Steed, su espada, su lanza y su armadura y escudo, forjados por un poderoso mago de su tiempo. Estaban guardados en un cofre, abajo, en un oscuro desván. Sobre el cofre, en la pared, sigue colgado el escudo de armas de los Dragones Rojos........ Pero la armadura es de los dragones Púrpura......preferí no preguntar y acepté el regalo agradecido.

En otro orden de cosas, mi padre consiguió que Azoun IV, a quien Tyr guarde en su seno, le diera una importante prebenda para suministrar de equipo militar al ejército Real, cosa que aumentó considerablemente nuestros ingresos.

Parecía que nuestra vida iba tomando senderos algo más benignos, pero entonces llegaron los orcos y los trasgos organizados en un ejército como nunca se había visto en Cormyr. Y arrasaron Tilverton y saquearon Arabel.... los Dragones Púrpura fueron derrotados. Huimos a Suzail durante un tiempo, acogidos en casa de uno de nuestros parientes de Crownsilver. El recibimiento fue frío como el que habrían recibido cualesquiera plebeyos.

Pero la venganza llegó, y el ejército liberó Arabel con Alusair, la actual Regente. Mi hermana Jhessail y yo entramos en nuestro hogar para ver lo que quedaba. El mobiliario había sido destruido, pero no las estructuras, de modo que pudimos volver a vivir allí.
Hemos comprado muebles y reconstruido la herrería, que ahora cuenta con el capaz Maelgrorn como experto maestro herrero y cuatro aprendices. Sin embargo, mi padre tiene otro negocio en mente: marfil. Las manufacturas de marfil se venden a un precio desorbitado. El problema es conseguir la materia prima.

Precisamente por esta razón, emprendí el viaje más largo de mi vida; hacia la populosa capital del mítico imperio de Mulhorand, Skuld.

En aquella inmensa urbe poblada por personas pertenecientes a una cultura completamente distinta a la mía, quedé maravillado con aquellos olores y aromas, el refinamiento de sus costumbres, la magnitud de sus templos y pirámides...... y la brutal miseria de los pobres, que abundan sobremanera en aquel país. Durante días busqué a algún comerciante de marfil para tratar la compra de varias cantidades. Finalmente lo encontré. Y además contraté a un reservado tallista y escultor que trabaja ampliamente con este material, Kethot Paser, y que aceptó de buen grado venir conmigo a Cormyr para trabajar en un taller que montaríamos en la casa de mi padre....aunque le advertí que no podríamos pagarle mucho....y él aceptó encantado. Se diría que tenía mucha prisa por salir del lugar.

Durante el viaje me enseñó los rudimentos básicos para tallar el marfil, y me dijo que tenía ganas de trabajar en Cormyr, lejos de los clérigos del Templo de Amón-Ra.

En la actualidad las cosas marchan bien para nuestra familia. Mi hermana Jhessail explora los bosques del reino en busca de refugios de orcos y trasgos. Trabaja para el ejército.

Yo, por mi parte, veo muy preocupado el nuevo reinado, a cuyo frente está la hija de Azoun, Alusair. Aunque no creo que esa niña pueda manejar adecuadamente los destinos del reino, ni siquiera con la ayuda de Caladnei, el nuevo mago de la corte. Son demasiadas las sombras, demasiadas las tentaciones. La regente necesita ayuda.... consejo. Por ello yo emprenderé una difícil misión: convertirme en el Barón de las Tierras de Piedra. Algo a lo que ningún noble se atreve por la dificultad de limpiar la región de bandidos, orcos y siervos de los zhentarim. Para ello necesito hacer dinero para contratar un ejército fiel y construir mi propia fortaleza. Por ello he prestado una ingente suma de dinero a un conocido y afamado prestamista sembiano con el objeto de cobrar un veinte por ciento de interés en un año. Mi objetivo es ganarme el favor de la monarquía y así poder estar más cerca de la regente, para poder asesorarla en el buen gobierno del reino en la medida de mis posibilidades....y también para demostrarles a mis parientes Crownsilver que pronto pagarán por su cruel abandono.

Mientras tanto, mi espíritu inquieto por la visión del dragón rojo al que sirvió mi antepasado, me ha hecho salir de Cormyr en busca de tesoros o ayuda para conseguirlos. Mis pasos me han llevado al Gran bosque, pues he oído que un monasterio de amazonas ha sido salvajemente atacado. Habrá que ver qué hay detrás de los rumores que aseguran que se levantan de la muerte.....algun practicante de magia estará detrás de ello......puede ser una fuente de oportunidades que no hay que desaprovechar.......

La Ciudad de la reina araña. Prólogo


14 de Myrtull del año 1435 CV. Hoy comienzo el relato de lo acontecido en el año de la magia salvaje, 1372 CV y 1373 CV. Los hechos relatados aquí ocurrieron muy abajo de Faerun, en las tierras de la infraoscuridad, donde moran los elfos oscuros.

Todo comenzaba varios meses antes de que nuestros héroes se conociesen, en las profundidades del laberinto de los demonios, donde la malvada diosa de los drow, Lolth, había decidido dejar de atender las llamadas de sus fieles. Las sacerdotisas drow de toda la infraoscuridad habían dejado de escuchar los susurros de su diosa, y por mucho que rezaban a medianoche para canalizar su poder, no obtenían conjuros.

La situación fue similar en casi todas las ciudades drow. Las sacerdotisas ocultaron el hecho a la sociedad, temiendo una rebelión a escala global. Pero el hecho no podría ocultarse por mucho tiempo. En la ciudad de Maerimydra, el archimago de la ciudad Dunnet Warreil se percató del hecho, y se puso en contacto con un gigante del fuego semidemonio, llamado Kurgot Hellspawn, para derrocar de la ciudad a la casa gobernante, la casa Chumav. Cuando el ejército de Kurgot entró en acción, asediando la ciudad, Dunnet eliminó a los magos de su torre, permitiendo el avance de las hordas de infernales a través de la ciudad, derrotando fácilmente a los chumav y al resto de familias nobles que habían salido a las puertas de la ciudad para defenderla.

Pero una sacerdotisa drow de una casa menor se alzó en medio de todo este caos. La casa T´Sarran, una casa considerada hereje por su culto a Kiriansali, logró detener a los invasores en un lugar determinado de la ciudad. Aprovechando la ausencia de los Chumav en el castillo de la ciudad, lo tomaron gracias al poder de sus sacerdotisas, que si tenían acceso a sus conjuros. La propia Irae T´sarran, una preciosa drow albina suma sacerdotisa de Kiriansali, aniquiló a Dunnet Warreil por su traición, y destruyó su torre.

Irae aniquila a Dunnet Warreil

Tomó posesión del castillo Maerimydra, y gracias al ejército de muertos vivientes que sus sacerdotisas alzaron en los alrededores, logró detener el avance de Kurgot Hellspawn, quedando la guerra en tablas. Kurgot tenía la mitad de la ciudad, e Irae tenia la otra mitad. En ese momento, Irae convocó al templo imperecedero, un templo no muerto procedente del plano de Kiriansali, y dentro comienzan los preparativos para preparar un conjuro mayor llamado Gran Regreso, que le permitirá reanimar como Revenants a todos los cadáveres en el radio de varias millas a la redonda. Con la reciente batalla en Maerimydra, este ejército podría ser de varias decenas de miles.

Mientras todo esto ocurría en Maerimydra, en Szit Morcane, un puesto avanzado drow cercano a la superficie, el culto a Kiriansali se hizo en el control de la ciudad. Los besarañas, como era conocidos los del culto a Lolth, fueron derrotados fácilmente por la fuerza de los conjuros de las sacerdotisas de Kiriansali. El archimago de la ciudad, Solom Ned´Zarrack, aceptó trabajar para las nuevas amas. Los drow comenzaron a lanzar expediciones a la superficie, en busca de los besarañas que habían logrado escapar. La propia hija de Irae, Dorina T´sarran, drow vampiro, se puso al mando de la ciudad.

La vida transcurría tranquila en Arabel, en el reino de Cormyr, donde la ciudad estaba siendo reconstruida tras las guerras trasgas, donde el rey Azoun IV había perdido la vida a manos del Dragón Nalavara.

En casa de la familia noble de Arabel, los CrownSilver, no se esperaban lo que dentro de poco iba a pasar….

20 dic 2008

Arinia DracoAzul

Arinia DracoAzul se encuentra entre los jovenes supervivientes de la era de los trastornos de la ciudad de Tantras. Cuando apenas contaba con 7 años, Arinia vivio en su propio hogar el enfrentamiento entre los dioses de Faerun.

Arinia nacio felizmente en la prospera ciudad de Tantras, bajo la cuna de una familia humilde de pescadores que vivia en el distrito portuario de la ciudad. Tuvo una infancia feliz, cuidada por su madre, ya que su padre estaba largos periodos en el mar de pesca.

Cuando aun era una niña, sucedieron los sucesos de los Avatares en Faerun, siendo Tantras el lugar donde Torm, el Dios del deber, cayo entre los mortales. Durante meses estuvo Torm en el templo principal de la ciudad, custodiado por sus clerigos y guerreros, sin que nadie pudiera verlo.

Un dia, mientras Arinia volvia del mercado de comprar leche, carne y otras cosas que su madre le habia pedido, paso, como tantas veces, por la puerta de la iglesia de Torm. Ella era demasiado pequeña para darse cuenta de esas cosas, pero la iglesia brillaba con una tenue luz magica. Al meterse en el callejon camino de su casa, tropezo con un hombre alto, apuesto, con un pelo rubio rizado y un brillo especial en sus ojos. Arinia se asusto, pues su madre le habia dicho que no debia hablar con los desconocidos, pero este hombre levanto la mano, y acaricio la cabeza de Arinia, mientras la saludaba:

- Hola, pequeña, ¿donde te diriges? – Le dijo el hombre con una voz profunda pero a la vez enbriagadora.
- Vuelvo a casa señor, con la compra que mi madre me ha encargado. – Respondio Arinia, con la voz entrecortada por el susto.
- No debes temerme Arinia, nadie debe temerme, siempre y cuando su corazon sea puro y la bondad guie sus pasos. – Dijo el hombre mientras se giraba y miraba al horizonte. – Pronto vendran hombres malos, Arinia, y debes ir con tu madre a la colina del campanario, donde ambas estareis a salvo.
- ¿Como sabe mi nombre, señor? – pregunto Arinia, desconcertada.
- Yo lo se todo sobre ti, Arinia, asi como de muchos de esta ciudad. Pero ahora, en este instante, no se que debo hacer.
- ¿Por que dice eso, señor?
- Como te dije antes, vienen hombres malos hacia aquí, y soy el unico que puede echarlos para que no os hagan daño a tu mama y a ti, pero para ello, se deben perder muchas vidas, Arinia, vidas de gente inocente que debera morir para que el hombre malo sea derrotado. – Dijo el hombre, mientras agachaba la cabeza en un gesto de tristeza.
- Pero señor, si los hombres malos vienen y son tan malos como dice, ¿no estaran tambien en peligro todas esas personas?
- Si Arinia, pero no se si todos comprenderan lo que debo hacer, no se si tu, o tus padres, lo comprendereis.
- Señor, debo irme, mi madre me espera. Adios – Dijo Arinia con prisa, mientras salia corriendo por la calle hacia su casa.

Atrás se quedo el hombre, con lagrimas en los ojos, mientras veia a Arinia correr calle abajo.

Al dia siguiente, las fuerzas del Alcazar de Zhentil invadian Tantras, comandadas por el mismisimo Dios Bane, en la forma de un Coloso de enorme poder, que parecia invencible. Torm se alzo como defensor de Tantras, pero para igualar el poder de Bane, necesitaba de la esencia vital de todos los fieles de la ciudad. Los hombres y mujeres de Tantras ofrecian sus vidas a su Dios, mientras este crecia en poder y tamaño, y su avatar adquiria la forma de un Coloso con cabeza de leon de oro. La batalla termino con la destruccion de ambas deidades, y la ciudad de Tantras salvada por la antigua magia del campanario de la colina. Pero miles de vidas se habian perdido, sacrificadas para dar mas poder a Torm. Entre estas vidas, se encontraban los padres de Arinia, que quedo huerfana tras la batalla. Arinia pudo ver con sus propios ojos como la vida de su madre salia de su cuerpo y volaba por toda la ciudad para fortalecer a Torm, mientras aun agarraba la mano de su hija. Pero no fue un momento triste, pues su madre sonreia mientras la vida salia de su cuerpo.

Tras la batalla, y mientras el humo de la explosion de la destruccion de ambos dioses se disipaba de la ciudad, Arinia fue recogida por un Paladin de Torm, de los pocos que habian quedado con vida, a quienes Torm les habia asignado una mision vital. La de adoptar y criar a los hijos supervivientes de los padres que habian dado su vida por su pueblo.

El padre adoptivo de Arinia, Lord Herquister de ShadowDale, volvio al Valle de la Sombra, junto con 3 niños más. Los hermanos de Arinia, Shuman, Anclor y Derman, tuvieron una infancia feliz bajo las enseñanzas del Paladin, que los educo en los valores del bien, el deber y la lealtad.

Poco tiempo despues, entro al servicio de la Iglesia de Torm, como acolita, y poco a poco fue creciendo en poder, al mismo tiempo que se convertia en una bella mujer.

La despedida con su padre adoptivo no fue triste, pues ambos sabian que el deber era lo primero en sus vidas, y Arinia tenia el deber de marchar a Cormyr, como emisaria de la Iglesia de Torm, a la ciudad de Arabel, donde tenia la mision de Fundar un templo a Torm en la ciudad. Poco tiempo despues, entro al servicio de la familia noble CrownSilver, de Arabel, donde serviria como clerigo de la familia, y esta le financiaria la construccion del templo, incluyendolo en la reconstruccion de la ciudad tras las guerras Trasgas.

19 dic 2008

Kaladzsa Halito de Sombra


16 de Myrtul de 1372 CV.

Extracto de mi entrevista personal con Kaladzsa Halito de Sombra.

Corría el año -351, conocido como “El año de Oscuros Caminos”, cuando los archimagos Netherinos se dan cuenta de que los Flaerim están agotando el poder de la Urdimbre, muchos de estos magos deciden retirarse de las ciudades flotantes de la civilización Netherina para instalarse por separado.

Un archimago Netherino, conocido como Uknar Murnyetzara, se adentro en solitario en las profundidades de la tierra. Durante décadas estuvo explorando la infraoscuridad buscando un lugar donde establecerse, tratando con drows, duergar, e Ilícitos en sus viajes. Aproximadamente 20 años después de su partida, descubrió un pasaje a la BajoOscuridad, la parte mas profunda de la infraoscuridad, donde pocos seres se aventuran, y la luz parece ser rechazada por las sombras.

Allí encontró lo que buscaba. En la Bajoscuridad, a veces, la oscuridad es tan profunda que se conecta en forma de portales con el plano de las sombras. Uknar encontró un abismo que conectaba directamente con el plano de las sombras, y allí estableció su hogar. Durante años estuvo solo, hasta que logro controlar el poder del Umbral al plano de las sombras, y desde allí, comenzó a atraer criaturas de distinta índole. Estas criaturas le ayudaron a fundar su ciudad, en el año -295, la ciudad de Murnyetzara. Esclavos humano, elfos, enanos, fueron traídos a esta ciudad por medios mágicos muy poderosos, que solo Uknar era capaz de dominar, gracias a la extinta magia de Netheril.

Poco a poco, la ciudad fue creciendo, y fue atrayendo a la misma a multitud de magos de distinta índole, para aprender de Uknar los secretos de los planos, la invocación, y la magia más oscura. Durante siglos los magos de Murnyetzara realizaron experimentos terribles con demonios, diablos y demás seres de todos los planos.

Cuando la ciudad se hallaba en su apogeo, Uknar conoció de manos de algunos archidiablos poderosos que su vida llegaba a su fin. Mediante rituales de transformación, consiguió transformarse en un Liche, para así vivir eternamente y continuar con los experimentos.

Corría el año 898 del computo de los valles cuando Uknar recibió una nueva partida de esclavos. Mediante complicados experimentos, cruzo a los más terribles demonios con las esclavas humanas en un último experimento de creación. De la mano de estos experimentos, nacieron dos gemelos. Valen y Kaladzsa. Ambos fueron engendrados por un Diablo y una esclava humana. Poco después de su nacimiento, y desconociendo la muerte de su madre, devorada por su padre tras el nacimiento de los gemelos, como recompensa por su semilla infernal, ambos fueron adoptados por Uknar. Durante su niñez, ambos solo conocieron el mal, el dolor y la sangre.

Kaladzsa fue entrenada como exploradora en la BajoOscuridad, guiando a las partidas de guerra de la ciudad por los túneles y cavernas en busca de presas para los experimentos de su padre no muerto. Valen fue entrenado como guerrero, destacando rápidamente en las artes del combate. Pero algo heredado de su madre latía febrilmente en el corazón de Kaladzsa.

Su hermano Valen se convirtió en pocas décadas en el líder de los guerreros del infierno, la legión de elite de la ciudad de Murnyetzara, y Kaladzsa en la exploradora de la misma unidad, destacando por ser una guía sin igual en las entrañas de Faerun. Ambos lograron muchas presas poderosas para los experimentos de su padre.

Pero el corazón de Kaladzsa era distinto. Un pequeño halo de bondad crecía en su interior cada vez que contemplaba los experimentos de su padre no muerto. Cada vez que una mujer era engendrada por un demonio, cada vez que un niño era devorado como pago por algún servicio infernal, su corazón se partía en mil pedazos.
Y así fue como decidió que ella no pertenecía a ese lugar. Y aprovechando una partida de caza, se marcho de la ciudad para siempre. Era el año 1156 CV.

Durante décadas anduvo sola por los túneles de la bajoscuridad, sin saber muy bien donde ir. Siempre se pregunto de donde provenían los seres a los que su padre llamaba humanos, y que traían los mismos magos, y no las partidas de caza que ella y su hermano lideraban. Así que decidió buscar a los humanos, con la intención de saber mas cosas de su difunta madre. Mientras, en la ciudad de Murnyetzara, Valen, su hermano, y sus 20 guerreros infernales de elite, se preparaban para una cacería, distinta a todas las anteriores. Tenían que cazar a Kaladzsa.

Su viaje duro mucho tiempo por los túneles de la infraoscuridad, pasando casi sin darse cuenta de la BajoOscuridad a la MesoOscuridad, la capa media de la InfraOscuridad. Allí tuvo que evitar las partidas esclavistas de los ilícitos, Colmenas de Contempladores, y partidas Drow. Durante años se escondió en túneles, cavernas y abismos, pero poco a poco, fue ascendiendo, hasta llegar a la superficie en algún lugar del Bosque Alto, en el año 1370 del Computo de los Valles. Su viaje había durado 214 años en la oscuridad mas profunda, evitando múltiples peligros, y luchando ferozmente con enemigos mortales.

En la superficie, pudo contemplar por primera vez en sus 472 años de vida, la luz del sol. Sus deslumbrados ojos se llenaron de lágrimas ante la belleza del amanecer en las montañas del bosque alto.

Poco después fue encontrada por rastreadores de la Marca Argentea, y llevada a la ciudad de Argluna, en presencia de su majestad.

Poco sabemos de esta persona, aunque no logré detectar mal alguno en su corazón durante nuestra entrevista. Sinceramente Majestad, pienso que una persona como ella merece ser refugiada en nuestra esplendorosa ciudad, donde hallara por fin la paz y el sosiego que tanto ansia después de 473 años de dura vida en las entrañas de Faerun.

Atentamente:

Aldon Miertrizde, Clérigo de Oghma de Argluna

17 dic 2008

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Este Bloq se crea para publicar aquellos relatos, asi como sesiones de juego e historiales de personaje que deseeis publicar. La campaña anterior, "La ciudad de la Reina araña", será resumida en breve. Sería interesante que se publicasen los historiales de los personajes, para tener fácil acceso a ellos.

Para abrir boca, y animar a que escribais los historiales de vuestros personajes, he colgado los historiales de Arinia DracoAzul y de Kaladzsa, dos PNJ del grupo.

Como siempre, las aportaciones y contribuciones, podeis mandarlas a mi correo para su posterior publicación.