21 dic 2008

Taklin Rumnaheim


Mi historia comienza en mi taller de gemas preciosas que tengo en Argluna, mi ciudad natal. Esa mañana recibí un encargo.

Tenía que hacer un colgante con forma de corazón con una extraña gema. Tuve que ir en busca de esa gema al Bosque Luna. Ya de vuelta, una madrugada, escuche ruidos de pelea. Me acerque poco a poco y vi la escena. Una banda de goblins estaba atacando a un hombre y a una mujer. El hombre tenía aspecto de buen guerrero, pero estaba malherido. La mujer estaba haciendo gestos con la mano y pensé que estaba preparando un hechizo, por lo que sospeche que era una maga.


Sin más preámbulos, me lance en ayuda de ambos. Con mi ayuda, pudimos exterminar a la jauría de goblins. Al humano guerrero le di una de mis pociones y se pudo recuperar. Ellos me agradecieron la ayuda que les había prestado. El hombre se llamaba Hollen y la mujer Bigaíl. Les pregunte hacia donde iban y me dijeron que se dirigían hacia Argluna. Yo me ofrecí a acompañarles, ya que también iba para allá.


Durante el camino, me dijeron que pertenecían a un grupo de aventureros “El halcón azul”. Al llegar a Argluna, Hollen y Bigaíl me llevaron a donde tenían la sede de la compañía de aventureros. Allí me presentaron al resto del grupo. Había un elfo de los bosques, un mediano y dos mujeres humanas, una con túnica y la otra con apariencia de guerrera. El elfo se llamaba Anarin y llevaba espada larga y daga a la cintura. A la espalda llevaba un arco largo y un carcaj. El mediano se llamaba Tom y llevaba una honda amarrada al cinto con una bolsita al lado. Al otro lado del cinto, colgaba una espada corta. La mujer de la túnica se llamaba Rachel y era sacerdotisa de Sune. Aparte de la túnica, solo llevaba el símbolo en un colgante. Era bellísima, aunque con poco pelo para mi gusto. El nombre de la otra mujer era Vallentine. Llevaba unos pantalones y una camisa de manga corta. Tenía los brazos musculosos y con alguna cicatriz.


Todos me agradecieron que salvara a Hollen y a Bigaíl. Tenían una misión muy importante que concluir. Después de despedirme de ellos, me fui hacia mi casa. Esa noche ocurrió algo sorprendente. Después de cenar, estaba yo fumando mi pipa, cuando llamaron a la puerta. Una dama envuelta en una capucha estaba en la entrada de mi casa. Pasó hacia dentro y yo cerré la puerta. Cuando me gire, ella se había quitado la capucha. Era la dama Alustriel. Yo no sabia que hacer en ese momento. Ella me agradeció la ayuda que había prestado a Argluna. Yo no sabia de que estaba hablando. Solo había ayudado a un par de viajeros. Alustriel me contó que Bigaíl llevaba un mensaje secreto muy importante para que se mantuviera el orden en Argluna y en La Marca Argentea en general. Conforme me dijo esto, se fue. A la mañana siguiente Bigaíl fue a mi taller, y habló conmigo. Me propuso que me uniera a ellos. Me contó que la compañía “El halcón azul” trabaja en secreto para Alustriel. Yo le propuse algo a la maga. No tendré nada que ver con la compañía, pero cuando la dama Alustriel me lo pida, os acompañaré.


Ella se fue, diciéndome que lo hablaría con la regente de Argluna. A la noche, una carta apareció en mi mesa. La abrí y dentro contenía una sola frase: Argluna tiene un nuevo defensor. Lo firmaba Alustriel.


A las pocas semanas un mensajero me dijo que tenía que estar en la sede de “El halcón azul”. Cogí mis pertrechos y los metí en la mochila. Cogí mi hacha enana, herencia de mi padre, antiguo herrero y luchador que la consiguió en una cueva infestada de goblins y con ayuda de ella, pudo salir airoso de esa empresa. Cuando llegué a la compañía, me estaban esperando todos los miembros del grupo. Antes de partir, Hollen me entregó un escudo grande de acero. Tenía un brillo especial. Me dijo que aun no me había agradecido de verdad el salvarle la vida, y me lo pagaba con este escudo mágico. Me dijo que este escudo lo consiguió hace unos años en un escarceo con unos magos de Luskan. Yo le di las gracias.


Partimos al momento. La misión para la que me requería Alustriel, era acabar con una pequeña secta del Ojo Ciego, que hacia poco se había instalado en el bosque Luna. Todo fue coser y cantar, hasta que nos topamos con el jefe de la secta. Era un duergar. A la vez que era un buen guerrero, podía invocar al poder de su señor. Nos costó más de lo que imaginamos. Una vez acabamos con él, pudimos encontrar documentos en los que se describía los lugares donde se iban a extender este culto. Con el resto de los tesoros que había ido recopilando el jefe sectario, ya se mandaría a recogerlo. Con lo único que yo me quedé, fue con una maravillosa armadura completa enana de mithril.


Resplandecía como recién hecha. Los miembros del grupo me animaron a que la cogiera y que Alustriel pensara que es una buena recompensa por tu labor. A las semanas, volvimos a Argluna. Pero no tuve descanso. A la semana Alustriel me hizo llamar al palacio. Allí me contó que la ciudad de Llorkh, el último puesto comercial en el paso de las montañas hacia los oasis del desierto de Anauroch, ha sido tomada por una horda de goblins y orcos. Me dijo que tenía que ir yo solo a Southwood, a un campamento de exploradoras amazonas conocidas como Las Hermanas de la Noche. Allí me tengo que encontrar con su líder, una druida llamada Alisha. Me dijo que irían más hombres mandados a Southwood. Esa es la razón por la que quería que yo fuera solo, ya que una vez allí, tendría compañeros. Me dijo que la toma de esa ciudad, la asustaba, y que preveía que toda la Marca Argentea podría estar en peligro. Al día siguiente partí hacia Southwood. Tarde pocas semanas. Acabo de llegar al campamento de las hermanas de la noche y quiero descansar. He visto a los otros aventureros y parece que no voy a tener problemas. Mañana, nos pondrán al tanto de todo.

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