25 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo VI

Tras cruzar el Risco del lamento, y viajando lo más lejos posible de allí, por si el dragón Glourot encontraba la manera de volver del plano de las sombras, el grupo avanzó durante largas horas hasta que encontraron una cueva con agua potable y algunos hongos para descansar y reponer fuerzas. Estuvieron varias horas mientras Arinia e Ilefarm restablecian la salud a aquellos afectados por el terrible aliento del dragón.

Mientras descansaban, apareció un único drow de ojos amarillos, pupilas filiformes, alto y apuesto, con el cabello blanco recogido en una cola de caballo. Iba con el torso desnudo, vestido únicamente con un pantalón de piel ajustado, y calzaba unas botas de caña alta. Unos brazales dorados muy elaborados adornaban sus antebrazos. Cruzado de brazos esperaba al grupo apoyado en una roca del camino. No llevaba ningún arma.

Dijo ser un enviado de Irae T´Sarran, suma sacerdotisa de Kiriansali, y gobernante de al ciudad de Maerinmydra. Estaba aquí para prevenir al grupo de que no se acercaran a la ciudad, de que dieran media vuelta y se marcharan a la superficie, que los asuntos de los drow no eran de su incumbencia. Ilefarm se alzó como el negociador esta vez, ya que al parecer estaba muy interesado en hablar con alguien para cesar toda esta locura. Hablaron durante un tiempo, en el que el drow les habló de lo ocurrido en Maerinmydra y de cómo Irae había detenido al ejército de Kurgot Proleinfernal. Ahora la guerra estaba en un Status Quo, y llevaban así una semana, realizando solamente pequeñas escaramuzas. Pero el ejército de Kurgot aun controlaba la mitad de la ciudad.

En un momento de la conversación, a Ilefarm se le ocurrió que podrían ir a hablar con Irae, para ayudarla a derrotar a Kurgot, expulsarlo de Maerinmydra, y conseguir que los devotos de Kiriansali dejaran de atacar a Szit Morcane y a la superficie. Al drow de ojos amarillos no le pareció mala idea, pero que debía ser él mismo quien viajara a ver a Irae, mientras el resto se quedaban aquí.
Las voces de alarma surgieron de todas las bocas, pero Ilefarm sintió que tenía que hacerlo. Tras despedirse de sus compañeros, accedió a ir con el drow de ojos amarillos a ver a Irae. Las horas pasaron poco a poco.

La marcha de Ilefarm no les deja indiferentes, algunos con lagrimas en los ojos, otros las aguantan…. Pero a todos les ha tocado algo. Ellor se sienta, y les llama a todos alrededor de un espejo. Dice que gracias a que le metió a Ilefarm un pequeño objeto mágico, ahora puede escudriñarle más fácilmente. Tras ejecutar unos gestos extraños y susurrar arcanas palabras, el espejo cobra vida, mostrándoles a un Ilefarm de rodillas frente a un bacón, con los ojos cerrados.

Cuando Ilefarm abre los ojos, no se puede creer lo que esta viendo. Allá donde mira, puede ver cadáveres por todos lados. Desde el bacón donde se encuentra, la muerte y la desolación reinan en la oscura caverna tenuemente iluminada por la luz de miles de fuegos que rodean lo que parece ser un palacio. A su lado, una drow de bellas facciones, el pelo de la cabeza afeitado y con un color de piel demasiado blanco para su raza, lo observa con una sonrisa en los ojos.
Parecen hablar de algo, señalando a los lados, alrededor del palacio. En una de las miradas fugaces de Ilefarn, se puede observar un enorme ejército acampado en los alrededores del palacio, formado por cientos de orcos, ogros y gigantes.

- Hablan del ejército que asedia el palacio de Maerinmydra – Dice Snails, sorprendiéndoos a todos.

- Como puedes saber lo que dicen – Pregunta Taklin, sorprendido.

- Leo los labios – responde Snails con naturalidad. – Pero necesitaría que Ellor me ofreciera una visión mejor de los rostros de los que acompañan a Ilefarm, así podremos saber todo lo que dicen.

Ellor muestra una visión, que sin dejar de lado el desolado paisaje, muestra claramente los rostros. Durante mucho tiempo, ambos hablan de la fe que les mueve, Ilefarm por Corellon, e Irae por Kiriansali. Muestran sus argumentos, sus ideas, pero ambos parecen ser de Fe inquebrantable. Ni uno ni otro ganan la batalla de la Fe.

Irae se muestra curiosa con Ilefarm, y le invita a entrar en el palacio. Ilefarm accede, y ambos se sientan en finas sillas de madera labrada con símbolos extraños. Durante mucho tiempo la conversación sobre las deidades se mantiene en lo que parece ser una cena normal, e Ilefarm parece relajado, aunque vosotros que le conocéis bien, sabéis que aun esta tenso y en guardia.

Entonces, Ilefarm pregunta a Irae lo que todos están esperando: ¿Por que Irae se muestra tan interesada en él?

Irae no responde a la pregunta, y solamente sonríe. La conversación continua con la drow albina, y esta conversación deriva a tintes más políticos, donde Ilefarm trata de persuadir a Irae de que no ataque a los pueblos de la superficie, que todas las razas pueden coexistir en paz. Irae parece estar de acuerdo en esto último, y comenta a Ilefarm que ahora mantendrá y respetará a las razas de la superficie, pero solo con una condición. Que Ilefarm la acompañe a sus aposentos y mantenga relaciones con ella. Un leve gesto de amistad y amor para traer la paz.

Irae deja a Ilefarm solo con sus pensamientos durante un tiempo, argumentando que se marcha a preparar sus aposentos. Ilefarm mantiene un semblante sombrío. Ahora se debate entre dos aguas. Su intento de ayudar a sus amigos, su intento de traer la paz a las razas, contra su fidelidad a su esposa.

Irae llega acompañada del misterioso drow de ojos amarillos, y le dice a Ilefarm que la hora ha llegado. Todo esta preparado y debe acompañarla a su alcoba.

Ilefarm ha tomado su decisión. Lo hará por su esposa, para que las razas de la superficie conozcan la paz, para que sus amigos puedan salir vivos de la infraoscuridad, y para intentar lograr lo que hace siglos quedó destruido… La unión de nuevo entre los Drow y los elfos de la superficie.

Ilefarm acompaña a Irae a una habitación rodeada de cortinas, con una cama en el centro, con doseles de color blanco, y un mullido lecho con sabanas de color obsidiana. A los cuatro lados de la cama, cuatro candelabros con velas iluminan tenuemente la habitación. En una pequeña mesilla a los pies de la cama, se encuentran un pesado tomo, y una pluma sobre un pedestal. En la pared del fondo, en la cabecera de la cama, se encuentra un grabado que muestra a los elfos Tel-Quessir, los drow antes de ser expulsados por Corellon, llorando y marchándose a la infraoscuridad. Irae se desprende de sus ropas, dejando ver un bello cuerpo esbelto, con una piel grisácea, a caballo entre el blanco más puro, pero sin dejar de lado su ascendencia drow. La drow albina es realmente una belleza a los ojos de todos los que miran.

Ambos amantes comienzan el acto, que se prolonga durante varios minutos de forma salvaje, con Irae encima de Ilefarm, y este prácticamente inmóvil.

- ¡¡Un momento!! – dice Ellor – Eso no es una alcoba. ¡¡Se trata de una Ilusión!!

Ellor comienza a describiros lo que puede ver a través de sus ojos, que ninguno de los demás podíais contemplar. La alcoba parece que no es tal, pues el lecho es en realidad una inmensa calavera, las sabanas de color obsidiana no es mas que una tela negra con el símbolo de Kiriansali bordado en plata, que rodea a la calavera. A ambos lados de la calavera, donde se encontraban los candelabros, se encuentran cuatro cadáveres animados de drow, cada uno de ellos sosteniendo una vela. A los pies de la calavera, donde estaba la mesilla, dos andrajosos cadáveres en avanzado estado de descomposición sostienen cada uno, un pesado tomo, y una daga de plata.

Donde estaba el grabado de los elfos llorando, se encuentra pintado ahora la imagen del rostro de una drow, con la faz muy delgada, asemejándose a una calavera. El mural continúa en el suelo, donde una mano grabada sostiene la calavera donde yacen Ilefarm e Irae. Las otras paredes muestran horrorosas escenas de muerte y tortura. Tres cadáveres más están apoyados contra la pared a la izquierda de la calavera. Uno de ellos lleva un brasero, otro un incensario, y el tercero un aspersorio, todos ellos de plata.

Ambos están todo el tiempo moviéndose, susurrando tétricos sonidos. En la pared de la derecha, varios personajes observan la escena. Un Drow alto, con una túnica abierta de color verdoso, que deja ver una camisa blanca, y unos pantalones negros. Su apariencia es estilizada. Otra figura esta a su lado, sus ojos color blanco brillante coronan la figura envuelta en sombras que se mueven como si sus ropas fueran azotadas por el viento. A su lado, hay una drow de piel gris oscura, pelo inusualmente oscuro y unos ojos color ámbar. Viste una pesada túnica de color negro con el símbolo de Kiriansali en el pecho, y una daga de hueso cuelga al cinto. Una armadura completa, repleta de púas, y con un yelmo asemejando a la cabeza de un demonio, se encuentra al lado de esta ultima drow. Por las fauces del demonio puede verse el rostro de un drow apuesto que sonríe ante la escena que esta contemplando. A su lado, parece que veis un rostro familiar, pues Velina T´Sarran, la hermana gemela de la que matasteis en Szit Morcane, se encuentra también aquí. Parece ser que escapó a la infraoscuridad y logro llegar a Maerynmidra y convencer a su tía para que no fuera ejecutada. Lo que si que os sorprende es encontrar al lado de esta a otra persona que os es familiar. Zedarr T´Sarran, aquel a quien derrotasteis en el templo de Lolth en Szit Morcane, se encuentra también en esta sala. Sus heridas hace tiempo que dejaron de sangrar, y por lo que parece, no volverá a sangrar más. A su lado, una joven Drow, atractiva, alta y esbelta, con un delicado rostro anguloso y brillantes ojos color esmeralda, contempla también la escena. Lleva recogido su bello cabello de color rubio blanquecino en un moño, y viste un traje de cuero ajustado tachonado en plata que marca sus bellas facciones. Al lado de estos últimos personajes, el Drow de ojos amarillos y pupilas de felino, sonríe cruzado de brazos contemplando la escena.

La danza de los amantes se vuelve mas rápida y frenética, mientras que los cadáveres de la pared se mueven mas rápido, los esqueletos que sujetan el tomo y la daga, comienzan a mover sus cabezas al ritmo de la danza, y los cadáveres que sostienen las velas comienzan a dar vueltas alrededor de la calavera.

En el momento álgido de la danza, los dos esqueletos, el que sostiene el tomo, y el que tiene la daga, se acercan a la calavera. Irae extiende la mano, y coge la daga que le da el esqueleto, y con un rápido movimiento, hunde la daga en el corazón de Ilefarm.

El rostro de Ilefarm se desfigura en una mueca de dolor y sorpresa, mientras Irae extrae la daga manchada de sangre del corazón de Ilefarm. Con la punta de la daga comienza a escribir en el libro, clavándosela una y otra vez mientras la sangre se seca de la daga. A semejanza de una pluma, usa la daga para escribir en el libro, y hunde la daga en el corazón de Ilefarm como si de un tintero se tratase. La vida no termina de abandonar a Ilefarm, mientras implora una plegaria a Corellon por su alma, y le ayude a soportar semejante tormento.

Irae termina de escribir en el libro con la sangre de Ilefarm, y le susurra algo al oído:

- Mi diosa me dio la formula para obtener el Conjuro de Gran Regreso antes aun de lo previsto. ¡Solo necesitaba la sangre de un hijo de Corellon, y tú me la has otorgado en bandeja de plata, necio! No te preocupes, tarde o temprano, sin tu sangre o con ella, lo habría logrado, pero me has permitido obtener el conjuro aun antes de lo previsto. Ahora podré hacer pedazos el ejército de Kurgot y conquistar la superficie, masacrar a humanos, elfos y enanos por igual.

Ilefarm no da crédito a lo que oye, gritando un terrible “Nooooo”, que se prolonga durante un tiempo. Sacando fuerzas de flaqueza al sentirse engañado y humillado, rueda por la calavera hasta el suelo separándose de Irae y de la mortífera daga. Levantándose rápidamente, comienza a susurrar palabras en Elfico mientras agarra el símbolo de Corellon con su mano. Una espada larga aparece en sus manos alzadas mientras grita “Ahora acabaran todas tus maldades, Irae! Sahandrian de Arvandor, la espada de Corellon, esta conmigo para matarte”.

El ataque de Ilefarm es excelente, pero también lo es el movimiento de Irae, que esquiva rápidamente la estocada de Ilefarm, que abre una grieta en la calavera que hacia las veces de altar. Irae se defiende con fiereza a pesar de estar completamente desnuda y armada solamente con una daga. Ilefarm comienza a ganar ventaja en la pelea, cuando de repente, un golpe de una mano en forma de garra derriba a Ilefarm. El drow de ojos amarillos se encuentra ahora entre Ilefarm e Irae. Ilefarm se levanta y ataca al drow con todas sus fuerzas, pero sus golpes son inútiles. El drow los esquiva todos, mientras se prepara para golpear él. Con un rápido movimiento, su dedo índice se convierte en una terrible uña color rojo, que se clava una y otra vez en Ilefarm.

El cansado y herido corazón de Ilefarm no puede soportar más tormentos, y el elfo cae de rodillas ante su oponente. El drow de ojos amarillos lo mira con desprecio, y suavemente le dice: “- Ahora tendré como pago lo que Irae me prometió si te traía ante ella. Ahora tendré tu alma”

Con un movimiento, el drow de ojos amarillos invita a Irae a acercarse. La desnuda Irae agarra una gema, de un color rojo sangre, y la coloca sobre la frente de Ilefarm, al tiempo que pronuncia unas extrañas palabras. El cuerpo de Ilefarm comienza a descomponerse y a marchitarse rápidamente, su piel se torna del color del papiro gris y poco a poco se va haciendo más delgado, hasta que toda la vida lo abandona. El cuerpo de Ilefarm no es más que un montón de piel, huesos y músculos corrompidos y marchitos, mientras su energía vital se introduce en la gema. Irae ofrece la gema al drow de ojos amarillos, y le dice: “Aquí tienes parte de tu pago, Eirdamox, eres libre de irte”

El drow de ojos amarillos sonríe, cogiendo la gema en sus manos. Comienza a andar hacia la puerta del pasillo mientras va desapareciendo poco a poco, hasta que no queda nada. – “Volveré aquí Irae, cuando llegue el momento, a por el resto.”

Irae levanta la cabeza, y comienza a vestirse. Una sonrisa aparece en sus labios, mientras mira hacia arriba, como dándose cuenta de que estaba siendo escudriñada, o haciendo ver que sabe perfectamente que está siendo objeto de escudriñamiento. Lentamente, se acerca al bacón desde donde se contempla la ciudad.

- Ahora, necios de la superficie, contemplad la gloria de Kiriansali!!

Las palabras divinas surgen de sus labios, y unos rayos blancos salen en todas direcciones. Allá donde pasan los rayos, se levantan más y más cadáveres. Las tropas de orcos, trasgos, gigantes y ogros de Kurgot, que estaban alrededor del castillo, se quedan sorprendidos ante lo que ven. Todos los muertos de la batalla, drows, orcos, trasgos, gigantes, se levantan a la vez, se todos se dirigen al castillo. Las tropas de Kurgot que asediaban la fortaleza comienzan a retirarse ante el empuje de los muertos vivientes, y muchos más de ellos son muertos en el combate. Irae sonríe de nuevo y hace un gesto con la mano, Y el espejo desde donde contemplaban la escena se rompe en mil pedazos…

Una sensación de frió les invade, y todos se miran atónitos. Están pálidos, sudorosos, algunos con lagrimas en los ojos, otros con sensación de odio en sus rostros…

18 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo V

Tras descansar en la orilla del lago, se pusieron en marcha de nuevo, esta vez, ayudados por uno de los discos flotantes de Ellor, que llevaría a los miembros más lentos del grupo, como el enano Taklin, y los pertrechos. A los dos días de viaje fueron atacados por una horda de criaturas demoníacas convocadas en algún lugar cercano, a las que vencieron sin dificultad.

Al día siguiente, fueron atacados por una horda de muertos vivientes drows. Eran conocidos como regresados (revenants), y eran muy hábiles. Aun así, el grupo se alzó victorioso una vez más.


Tras andar por los oscuros túneles durante días, los héroes de la luz llegaron a la zona marcada en el mapa como el “abismo de Glourot”. El conocido abismo de Glourot era una enorme sima ascendente de un centenar de metros de altura, que separaba el camino a seguir rumbo a Maerinmydra. La roca de la pared era de un negro intenso, y las sombras parecían arremolinarse a su alrededor. Grandes surcos subían por el risco, que tenia una fuerte corriente de aire ascendente que al pasar por esos surcos, hacían un ruido muy peculiar. Ante la impresionante pared de piedra se encontraba una explanada de roca negra, con una campana sujeta por unos maderos, justo en el centro.

Tras debatir en silencio como realizar el ascenso, pues no querían alertar a posibles enemigos en la zona, y mientras nadie lo miraba, Chico tuvo la genial idea de jugar un poco con la campana, haciéndola sonar accidentalmente de forma que el sonido se traslado por todo el risco.

Durante un tiempo, los héroes se quedaron en el silencio más absoluto, hasta que el silencio fue roto por Taklin lanzando sonidos guturales e insultos al pobre chico.

Pocos minutos después, un aleteo les alertó, y vieron como ocho figuras aladas descendían rápidamente desde lo alto del risco. Las criaturas, mitad humana, mitad murciélagos, y con rasgos demoníacos, les miraban fijamente.



Aeron hizo uso de su diplomacia, asistido de nuevo por las traducciones de Kaladzsa, y pudo enterarse de que los alados engendros eran los sirvientes de Glourot, el dueño del conocido como Risco del lamento. Ellos eran los encargados de llevar a los viajeros arriba y abajo del risco, previo pago a Glourot por los servicios prestados.

Los héroes aceptaron hablar con Glourot arriba del risco, y fueron transportados cada uno por una de las criaturas, algunos más cómodos que otros. Ellor decidió que podría subir solo, y así lo hizo mediante un conjuro de levitación.

Una vez arriba, se encontraban en una explanada enorme. Al fondo, la salida de la cueva desembocaba en un negro túnel, que tenia a la entrada una campana similar a la que había en la cueva de abajo. A la izquierda, la boca de una cueva de unos ocho metros de altura se alzaba finamente labrada. En la entrada a esta cueva, se encontraba un alto hombre, de apariencia humana, pelo negro azabache que se fundía con una pesada túnica del mismo color, hasta el punto que no se sabía donde terminaba el pelo y donde comenzaba la túnica.

Glourot se presentó como el amo del risco del lamento, una porción del plano de las sombras que quedó atrapada en el plano material por algún accidente mágico del pasado. Desde hace mucho tiempo venía cobrando peaje a los viajeros que pasan por la zona, incluso si no necesitan del servicio de sus sirvientes alados.

Les dijo que ya estaba avisado de la presencia del grupo, y que el precio del peaje, a petición de una persona que no deseaba que no continuaran viajando, había ascendido.

Aeron preguntó que cual era el precio, a lo que Glourot contestó que el precio a pagar era el sacrificio de uno de los compañeros del grupo, por un miembro del mismo. De lo contrario, todos morirían allí.

Ante las risas de todos, y como Taklin lanzaba de nuevo improverbios hacia Glourot, Ellor tocó tierra preocupado. Una persona capaz de amenazar a un grupo de aventureros bien pertrechados como ellos, y en apariencia, fuertes, o era un necio ignorante, o una persona realmente poderosa. La cara de preocupación apareció en el mago cuando la persona de apariencia humana comenzó a crecer en tamaño. Su túnica, a medida que iba creciendo, se iba abriendo en un par de poderosas alas membranosas. La oscuridad que le rodeaba comenzó a danzar al tiempo que la cara se retorcía, se oscurecía adquiriendo el color negro, y los ojos, ahora del tamaño de un puño, cambiaban al color rojo brillante. En la oscuridad, iluminados por las antorchas y la luz mágica de Ellor, pudieron intuir una hilera de brillantes dientes de color negro, al tiempo que asistían a la sonrisa de un enorme dragón que les contemplaba con la cara divertida.

El dragón cargó contra el grupo, provocando el pánico generalizado y el huir despavoridos hacia las cuatro esquinas de la gruta. Aeron permaneció impasible ante la carga, debido a su entrenamiento en el cuerpo de elite de los soldados de Cormyr, Arinia permaneció a su lado, gracias a su fuerte voluntad, pero el resto, algunos huían, otros se quedaron petrificados del pavor que sentían.


Ilefarm fue el objetivo de la carga, y resulto herido cuando el dragón, de un zarpazo, le mandó de golpe contra la pared de la cueva. Allí quedó aturdido. Kaladzsa y Snails se escondieron en la oscuridad huyendo despavoridos, mientras que Taklin contemplaba como el dragón pasaba por su lado sin moverse. La piel del enano se había quedado blanca.

Aeron, Ander y Arinia resistían los golpes del dragón, combatiendo a la defensiva, sin poder atacar a la criatura, mientras Ellor se debatía entre un conjuro y otro, nervioso en una esquina de la cueva.

El único que tuvo el valor de actuar fue Chico, que lanzando insultos y burlas más propias del enano, y lanzando algunas dagas, consiguió llamar la atención del dragón, que se lanzó a la carga contra el joven. Chico, al ver lo que se le venia encima, se lanzó al vacío del abismo, con el dragón detrás con las fauces abiertas. Todos pudieron ver como ambos caían en la oscuridad de la cueva.

Recuperados del susto tras desaparecer el dragón, los aventureros comenzaron a respirar tranquilos. Arinia se apresuró a curar a Ilefarm, mientras que Aeron y Ander se acercaron al borde del abismo para ver que había ocurrido, acompañados de Kaladzsa y Snails, que habían salido de sus escondites.

El dragón se alzó en el borde del risco, con las alas extendidas, pillándolos a todos por sorpresa. Abrió la boca para lanzar a un pobre Chico malherido al suelo, al tiempo que lanzaba su arma de aliento ante todos los que se encontraban. Un enorme cono de brumosas sombras se extendió entre los héroes, provocando que todos ellos comenzaran a sentirse mal. Se sentían más débiles, estaban más pálidos, algunos incluso hincaron la rodilla en tierra. Sólo Snails, que rodó lo suficiente para quedar a salvo del cono, y Arinia, Ilefarm y Ellor, que se encontraban a un lado de la cueva, no fueron inundados por la niebla oscura que tomaba la esencia vital de sus víctimas.

Ellor comenzó a lanzar una lluvia mágica de fuego y energía contra el dragón, pero de poco le servia ante tan poderoso enemigo. Taklin, Ander y Aeron luchaban valientemente contra las garras de la criatura, pero sus ataques no hacían mella entre las escamas del monstruo, que les iba ganando terreno. Kaladzsa cayó inconsciente de un golpe de cola del dragón.

Snails se encaramó a la criatura, intentando encontrar un hueco entre las escamas de la bestia, pero fue lanzado contra la pared por un ataque de garra del reptil, que lo dejó malherido.

La desesperación hacia mella en todos, y hasta Arinia se lanzó al combate, defendiéndose de los ataques de la bestia lo mejor que podía mientras intentaba curar a los heridos. Ellor casi gastó su arsenal de conjuros intentando superar la resistencia a conjuros de la sierpe, y si bien muchos conjuros la superaron, quedó muy debilitado y cayó prácticamente agotado al suelo de la cueva. Entre susurros, comentó con Ilefarm que la sierpe era un Dragón de las Sombras, terrible adversario procedente del plano de las sombras, y que posiblemente sólo Ilefarm podría vencer.

El elfo malherido se levantó, y recordando un rezo a su dios, Corellon, lanzó un sortilegio de exorcismo, que devolvía a cualquier criatura de vuelta a su plano de origen. Los rayos dorados procedentes de la palma de Ilefarm impactaron en el cuerpo de la sierpe, superando la resistencia a conjuros de la criatura, y mandándola en una espiral de sombras y resplandor dorado de vuelta a su plano.

Ilefarm cayó al suelo, exhausto, mientras aquellos que podían moverse iban arrastrando a sus compañeros débiles, malheridos o inconscientes a la entrada de la cueva, y a salvo del Risco del lamento, el abismo de Glourot.

15 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo IV

Los días y las noches eran indiferentes para los héroes de la luz, ya que en la infraoscuridad, la noche eterna acompaña a los viajeros dondequiera que vayan. Con la excepción de alguna que otra caverna iluminada por hongos luminiscentes, la mayoría de los túneles y cavernas de la infraoscuridad estaban siempre en la más absoluta negrura. Las razas que pueblan estos yermos están perfectamente adaptadas a las condiciones de oscuridad, pero los pueblos de la luz no, y deben llevar luz artificial para evitar quedarse en la negrura.

Y así avanzaron lentamente, gracias a las antorchas mágicas que portaban, antorchas que no se consumían nunca, y que iluminaban igual que una antorcha normal. Poco a poco fueron avanzando por túneles amplios, por cavernas pobladas de estalactitas y estalagmitas, por riscos sin fondo, por arroyos subterráneos, por túneles angostos, simas oscuras y pasadizos resbaladizos. Nadie les dijo que el viaje fuera tan duro. Caminar por la superficie era una cosa, y caminar por la infraoscuridad otra. Si se tenia un guía adecuado, como era el caso, uno sabia como llegar a su destino, sabia cuales eran las mejores rutas, las más cómodas… Pero si se iba sólo, lo más probable es que acabaran engullidos por algún horror del inframundo, o perdidos por toda la eternidad en el laberinto de cuevas y túneles que siembran las entrañas de Faerun.

Durante 3 días avanzaron muy lentos, hasta que la práctica se hizo evidente, y el caminar por la roca fría y oscura se hizo algo normal. Tenían que cargar con todo su equipaje, armas y armaduras, ya que el viaje por los túneles no permitía que guerreros equipados y armados hasta los dientes viajaran mucho tiempo en esas condiciones sin caer enfermos o gravemente lesionados. Posiblemente esa era la razón por la que la mayoría de los drow con los que se habían cruzado llevaran equipo ligero. En los túneles estrechos una armadura pesada es una trampa mortal.


Calcularon que en esos días anduvieron solamente 18 millas, ya que el terreno escarpado y la falta de costumbre hicieron que viajaran mas despacio, pero tras el primer cruce de túneles, bien guiados por Kaladzsa, lograron alcanzar el lago de las sombras, un lugar marcado en el mapa que Solom os regaló.

Entraron en una cueva que se ampliaba abruptamente. Esta cueva estaba tallada en la roca, con elaborados motivos, asemejando una puerta abierta. Al fondo podía verse como la cueva descendía, y se oía el leve rumor del agua. Al entrar el grupo con sus luces, pudieron divisar como un grupo armado de gigantes de piel grisácea se acercaba en posición amenazante, pero no abiertamente hostil.

Uno de los gigantes, el que parecía el cabecilla del grupo, se dirigió al grupo en un idioma desconocido para todos, excepto para Kaladzsa, el infracomún. Gracias a la diplomacia de Aeron, y a la traducción de Kaladzsa, el grupo negoció el paso por esta zona de cuevas, hogar de una tribu de gigantes de piedra. El gigante, que estaba bastante hablador, les dijo que debían bajar al lago, y por sus propios medios, deberían ir nadando, volando o navegando a través del agua hasta otro túnel que se encontraba a unas 17 millas al este. Le preguntaron si no había ningún túnel que bordeara el lago, pero el gigante les dijo que no los había. También les previno de los que el gigante llamaba “gente pez”, que solían hacer excursiones fuera del lago, y de su terrible dios pulpo.


Aeron e Ilefarm negocian con los gigantes


Descansaron el la ribera del lago, contemplando las cristalinas y oscuras aguas, mientras se preguntaban que profundidad tendría, y que criaturas vivirían en estas terribles profundidades.

Para su suerte, el agua era dulce, y permitió a chico rellenar las reservas de agua del grupo, y de paso, preparar un delicioso guiso gracias a la abundancia de agua. Esa noche descansaron tranquilos, pues aunque no se fiaban del todo de los gigantes, su actitud parecía amigable. Esa noche cenaron y debatieron como cruzar las 17 millas de agua, ya que no tenían medio alguno. A Ellor se le ocurrió que por la mañana podría conjurar unos discos flotantes que llevaran a los miembros del grupo sobre las aguas, a salvo de los ataques de las criaturas, y que podrían cubrir esas 17 millas en unas 7 horas, más o menos.


A la mañana siguiente, el grupo se embarcó en los discos flotantes de Ellor, e hizo el trayecto sin ningún percance, alcanzando tras unas 7 horas, la boca de un túnel que se abría en la pared de la caverna que albergaba al lago. Desembarcaron fácilmente y descansaron de nuevo en la orilla del lago, disfrutando de otro buen guiso, y algunos más atrevidos como Snails, Aeron y Kaladzsa se bañaron en las frías aguas del lago.

En otro lugar, a muchas millas de allí, una drow albina contemplaba en su estanque de sangre a los cansados viajeros. Puesto que hacia días que no le llegaban noticias de su hija, Dorina T´Sarran en Szit Morcane, decidió que sus magos y ella misma comenzaran los escudriñamientos, para ver que había ocurrido. Entre susurros, Kiriansali le habia prevenido sobre los extranjeros, sobre criaturas del mundo de la luz que venían a frustar sus planes. No lo permitiría. Dentro de poco, enviaría a sus lacayos a detener esta leve amenaza.

9 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo III

El viaje al puesto avanzado de Szit Morcane comenzó tras el breve descanso del grupo, acompañados de los dos prisioneros, ahora aliados. Recorrieron los túneles que quedaban de las criptas de Dordrien, y bajaron por un recoveco inclinado al fondo, llegando a una caverna natural con un pequeño estanque. Ya estaban en la infraoscuridad.

Según Suztam, Szit Morcane se encontraba a apenas un día de viaje por los oscuros túneles. Les avisó que era difícil no ser detectados con la luz que llevaban, ya que los humanos y los elfos no eran capaces de ver en la oscuridad absoluta, pero asumieron el riesgo. Tras todo un día de caminar por oscuros túneles de roca, llegaron a una caverna donde según Suztam, estaban los guardias de Szit Morcane. Si lograban pasar sin alertar a los guardias, o los eliminaban en silencio, podrían entrar en la ciudad y camuflarse entre los habitantes de la misma, ya que había una gran variedad de criaturas provenientes de distintos lugares, tanto de la infraoscuridad, como de la superficie. Sobre todo en la zona del Bazar, donde se llevaban a cabo las transacciones mercantiles de la ciudad.

Snails hizo una inspección, ayudado por un conjuro de Ellor para poder ver en la oscuridad, y localizó a los guardias tranquilamente apostados alrededor de un agujero que se abría en el suelo. Al parecer, la entrada era esa. Los soldados, que vestían un tabardo blanco con una calavera de color negro, estaban acompañados de un mago con túnica púrpura.

Con eficacia y discreción eliminaron a los soldados y al mago, llegando a la boca del túnel de entrada a Szit Morcane. Bajaron por el túnel vertical con las cuerdas, los drow levitando, y Ellor flotando grácilmente mientras contemplaba como los demás se afanaban en no caerse de la cuerda.

Una vez abajo, estaban en una sala que daba a una enorme grieta de varios cientos de metro de largo, por unas decenas de ancho. En la pared de la grieta estaba labrada en la roca una enorme telaraña que permitía bajar andando o trepando a los túneles de las paredes, que eran las entradas a las cavernas de la ciudad. Suztam señalo una de las grutas, que era la entrada a la torre invertida, y se dirigieron allí.
A los humanos les sorprendió que no hubiera más guardias en la zona, y Suztam les contestó que la telaraña se protegía sola, si estaban más tiempo allí del indicado, una enorme araña que colgaba al fondo de la telaraña les atacaría. Así que debían ser rápidos y saber donde iban, si no querían ser atacados por la araña.

Llegaron a la entrada de la torre, donde Suztam les dijo que les esperarían Tierak y él. Para poder ver a Solom, debían eliminar a todos los guardias arcanos y aprendices de la torre, que eran fieles a los seguidores de Kiriansali. La torre invertida no era otra cosa que una cueva de forma cónica, donde las salas estaban alrededor del cono. En lo más alto, se encontraba la sala del archimago.

Los magos drow y los guardias de la torre fueron rivales difíciles para los compañeros, pero la coordinación y en buen hacer permitieron una victoria. Al final, llegaron a la sala del archimago drow, donde les recibió de buen grado.

Solom era un archimago drow apuesto, alto, con porte digno, y con mirada profunda y sabia. Charlaron un poco de lo que les había traído aquí, y les aseguró que si deponían a la casa T´Sarran del gobierno de Szit Morcane, los ataques a la superficie cesarían. Decidieron que descansarían allí, en la torre de Solom, y atacarían el palacio de Szit Morcane lo antes posible. Solom les informó de que en el palacio de encontraban los adoradores de Kiriansali, que se habían hecho con el poder gracias a que las sacerdotisas de Lolth de la casa Morcane habían perdido los conjuros, y ahora gobernaban la ciudad. La ciudad era gobernada por Dorina T´Sarran, sacerdotisa de Kiriansali en Szit Morcane, y sus dos sobrinas, Velasta y Velina T´Sarran. Los ataques a la superficie eran promovidos desde allí, debido a que el Patrón de la casa T´Sarran, Zedarr T´sarran, hermano de Dorina, había sido capturado hacia medio siglo por exploradores de la superficie, y llevado arriba. Tras escapar y matar a todos los familiares de los exploradores que le capturaron, odia a todos los habitantes de la superficie, y es el principal artífice de los ataques. Solom accedió a cuidar a Tierak Morcane, última superviviente de la casa Morcane, mientras el grupo se dirigió al palacio de Szit Morcane.

Tras correr por la tela de araña en la dirección que les proporcionó Solom, entraron a lo que parecía ser una cueva más, pero se ensanchaba alcanzado dimensiones gargantuescas. La ciudad de Szit morcane se alzaba ante ellos, y al fondo, en una zona elevada de la magestuosa cueva, se encontraba el palacio, coronado por una forma aracnida en su techo. Avanzaron por la zona de bazar, siendo básicamente ignorados por el resto de los ciudadanos. Pasaron por la zona del Bazar, viendo como los mercaderes hacian sus tratos. Encontraron mercaderes Duergars, e incluso tuvieron que persoadir a Ellor de que no entablara conversacion con un par de ilícitos que se encontraban vendiendo algo.

Finalmente llegaron a las puertas del palacio sin más preambulos. Una pesada puerta de metal oscuro cerraba el paso. La parte superior del palacio se intuía como la forma de una araña gigante. Tras forzar Snails la puerta, pudieron acceder a una fría sala oscura donde se veian movimientos al fondo. Una bella drow de estilizada figura les contemplaba con sus rojizos ojos. Les gritó que si se marchaban de allí y les perdonaría la vida, si no, se convertirían en más soldados para su causa. Gritó algunos conjuros extraños, y cuatro muertos vivientes de aspecto asqueroso se acercaron.

Envalentonados por que sólo fueran cuatro muertos vivientes, se lanzaron al combate, al tiempo que la bella drow se marchaba por las escaleras. Pero el rival era más duro de lo que pensaban. En medio del combate, uno de los muertos vivientes, que tenían todas cuerpo de mujer, vomitó a Taklin un liquido de aspecto verdoso, que resultó ser acido, y eran más rápidas e inteligentes que los muertos vivientes normales. Al final lograron imponerse, pero con dificultad. Continuaron por las escaleras del centro, siendo frenados por una docena de guardias drow, entre los que se encontraba un mago, pero también fueron derrotados. Nada podía resistirse a los héroes de la luz.

Subieron por un túnel, luchando contra otros cuatro guardias. Al ser sólo cuatro, pensaron que seria cosa fácil, hasta que uno de los guardias mostró sus colmillos. Eran guardias vampiros, que fueron duros rivales para los héroes, pero que al final fueron derrotados.

Llegaron a una explanada encima del palacio, donde estaba la cabeza de la araña. Allí, un nutrido grupo de drows les esperaban. Estaba la mujer que les había recibido, vestida con una cota de mallas ajustada negra que marcaba sus bellas facciones. Vestía una gran capa de color blanco, con el símbolo de una mano de mujer drow negra con un anillo de plata en cada mano. También estaban dos gemelas, que guardaban cierto parecido con la anterior, también muy bellas y con un cuerpo escultural. Estaban las dos flanqueadas por dos muertos vivientes iguales a los de la entrada, de los que le vomitaron a Taklin encima. Delante de ellas, se encontraban dos guerreros drow. Uno de ellos vestía una armadura de color negro, con calaveras en los hombros, la cara oculta tras una mascara de hueso, y portaba un mangual pesado. El otro, apuesto y fuerte, vestía una coraza también negra, y llevaba una lanza larga, espada bastarda y un escudo grande. El símbolo de una araña estaba estampado en el pecho de la coraza.



Zedarr T´Sarran, Guardia Negro de Kiriansali

Dorina T´Sarran, la drow que les recibió, les invitó a que se marcharan, por segunda vez. Ahora no habría tregua, morirían allí, frente al antiguo templo de Lolth, ahora dedicado a Kiriansali. Sus Qut-Marren (Así se llamaban los muertos vivientes que vomitaron a Taklin) les devorarían allí mismo. El combate comenzó pronto.

La lucha fue dura, las Qut-Marren eran correosas y difíciles, y los guardias vampiros que Dorina había apostado en los alrededores habían atacado por sorpresa también. En el fragor del combate, Zedarr, que estaba enzarzado en combate singular con Aeron y su hermana Jessail, mantenía a ambos a raya con su mangual pesado, y castigaba duramente a ambos. En un momento del combate, golpeó a Jessail, haciéndola caer gravemente herida al suelo de un golpe en el pecho. La ira de Aeron fue enorme, atacando a Zedarr con dos poderosos ataques de su espada, uno al pecho, y otro que le seccionó la mitad del cuello, que hicieron morder el polvo al Guardia Negro de Kiriansali. Mientras tanto, ante el avance de los invasores, Dorina convocó a un demonio Bebilith mientras era atacada por Ilefarm y Snails, pero escapó al interior del templo de Lolth, seguida por el otro guerrero y sus sobrinas. El demonio fue derrotado fácilmente mientras Aeron portaba a su hermana gravemente herida en brazos. Los cuidados de Arinia salvaron la vida de Jessail, y Ellor, Arinia, Chico y Jessail se quedaron en esta sala, mientras el resto entraba en el templo.




Dorina T´Sarran, Sacerdotisa vampiro de Kiriansali

Dorina, Velasta y Velina T´Sarran hicieron frente al grupo, y los mantuvieron a raya mientras el guerrero con el símbolo de Lolth en el pecho se quedaba guardando una puerta firme con la lanza en la mano. En un momento del combate, cuando ya se habían dado cuenta de que Dorina era un vampiro, y que Velina T´Sarran había huido, Velasta fue atravesada por la espada de Ander, mientras que Dorina cayó ante los hachazos de Taklin, ambos gracias a las protecciones de Ilefarm. Sólo quedaba el guerrero de Lolth, que les dijo que el no iba a atacarles a no ser que quisieran entrar en el santuario de Lolth, que estaba tras esa puerta. Él era el guardián y evitaría que alguien entrase a mancillar el altar de su diosa. No había permitido que los herejes de Kiriansali entraran, y no iba a permitir que entraran habitantes de la superficie. Ante la insistencia de Aeron a entrar, le desafió a un duelo de lanzas. Ambos guerreros, el caballero del Dragón púrpura, y el Caballero de la Araña, frente a frente. Los movimientos que se vieron fueron dignos de dos grandes luchadores, pero al final, Aeron terminó mordiendo el polvo humillado por la destreza del drow con la lanza larga. Tras ser atendido por Ilefarm, con su vida perdonada por el noble guerrero drow, decidieron no entrar en el santuario de Lolth, pues ya habían matado a los que gobernaban Szit Morcane, y la misión estaba cumplida.


De vuelta a la torre invertida de Solom, sus heridas fueron curadas por Arinia e Ilefarm, y descansaron en los lujosos aposentos que les ofreció Solom. Sentados a la mesa del Mago Drow, y atendidos por un montón de féminas drows semidesnudas, fueron informados de los acontecimientos que habían ocurrido en la infraoscuridad hacia poco tiempo. Se les informó que la metrópolis drow de Maerinmydra había sido tomada por los devotos de Kiriansali, y se les informó de la traición de Dunnet y del ataque de Kurgot proleinfernal. Les dijo que debían derrotar a Irae T´Sarran antes de que finalizara su terrible conjuro, llamado gran regreso, que permitía, cada vez que era lanzado, convertir en Regresados (Revenants) a todos los cadáveres que estuvieran a 40 millas a la redonda, todos al servicio de Irae. Ante tan terribles noticias, decidieron ir a Maerinmydra a poner fin a esta locura, pues la superficie estaba en peligro si ese conjuro era lanzado una vez fuera desarrollado por Irae.

Durante la conversación, y ante la petición de Aeron, Solom les dijo que aquel que había derrotado a Aeron en combate singular era Altrek Morcane, maestro de armas de la casa Morcane. No sabía que había sobrevivido, pero le alegraba haberlo encontrado. Él mismo había educado a Altrek, y sabía que no estaba del lado de los devotos de Kiriansali.


Altrek Morcane, Maestro de Armas

Así pues, tras descansar en la casa de Solom, decidieron partir a Maerinmydra a derrotar a Irae. En el camino se quedaba Jessail, a la que Aeron mandó a su casa por temor a perderla, ya que tenían a Kaladsza para guiarles en la infraoscuridad. Los héroes marchaban por oscuras cavernas, a salvar al mundo de la superficie de un terrible mal del cual no tenían ninguna noticia.

8 feb 2009

Ellor Zabrak



Ellor Zabrak. (Historial escrito por el DM, ya que el jugador en su día no lo entregó.)

El misterioso Ellor Zabrak, natural de las lejanas tierras de Zhay, siempre es un misterio para todos aquellos que le conocen. Desde que accedí a su petición de información sobre esta persona, he trabajado duramente para complacer a su alteza, pero me es muy difícil profundizar en el pasado de este mago renegado de Zhay.

Según tengo entendido, Ellor nació en Zhay hace 30 años, en el seno de una familia bien posicionada en la ciudad, pues contaba con dos magos rojos en su familia. Ellor fue educado en las artes de la magia desde muy pequeño, demostrando ser un rápido aprendiz de su padre, Servenak Zabrak. Ingresó en la academia de magia a la edad de 7 años, donde comenzó su periplo por todos los cursos, siendo un estudiante excelente.

Cuando se graduó en la escuela de magia, estuvo al servicio de Zhay durante unos años, y es aquí donde la historia se vuelve confusa. Al parecer, un conflicto entre el joven Ellor y Druxus, Zulkir de Transmutación, por el corazón de Lallara Mediocross, Zulkir de Abjuración, provocó la ira de Szass Tam, Zulkir de Necromancia, y líder de los magos rojos. Expulsó a ambos magos de la disciplina de los magos rojos, y puso precio a la cabeza de ambos si volvían a poner un pie en Zhay.

Aquí la historia se vuelve confusa, pues no se como llegó Ellor a Arabel, ni que cosas le ocurrieron por el camino, ni que le llevó a unirse a Aeron y a los suyos en la aventura en la infraoscuridad.

Cuando intento profundizar en estas adivinaciones, siempre me sale un humo de color negro que nubla mis visiones. Hay algo oculto con un poder terrible que no me deja profundizar más. Estaré trabajando en esas cosas durante un tiempo más, señora, y le volveré a presentar un informe completo más detallado.

Abdón Miertrizde, Clérigo de Oghma de Argluna

3 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo II

El descenso a las criptas fue fácil, pues las grutas estaban excavadas el la roca, las paredes lisas y pulidas, y el suelo, aunque polvoriento por el paso de los siglos, se mantenía en relativo buen estado. Los niveles superiores no fueron un problema, gracias al trato que el mago Ellor había llegado con el vampiro Kahjyr, ya que este le había advertido del peligro que corrían si entraban en ciertos mausoleos, como el de la dama Quallen, que vivía su no muerte como un espíritu gimiente dentro del mausoleo familiar, o el mausoleo de una familia cuyo nombre había borrado el paso de los siglos, que estaba lleno de mortíferas trampas.

Descendieron al nivel dos de las criptas, donde los mausoleos se iban haciendo menos vistosos, y abundaban las catacumbas. Los enterramientos se alineaban en un pasillo, y continuaban hasta llegar a una gran caverna, donde una enorme estatua se alzaba en el centro. La estatua representaba a una horrenda criatura de ojos bulbosos, con tentáculos y mandíbulas insectoides que miraba fijamente a la entrada de la cueva. Una inscripción en la base de la misma, escrita en Thorass, el idioma común antiguo, rezaba “Quien ose perturbar a los muertos, sufrirá la ira de Jergal”. Pasaron por la cripta sin perturbar a nadie, pues, gracias a las explicaciones conjuntas de Ellor y Arinia, Jergal era el antiguo dios de los muertos, mucho antes de que este dejara su poder a Bhaal, Bane y Myrkull, y se quedara como escriba en el plano de la fuga.

Continuaron avanzando por una galería llena de enterramientos a ambos lados, con calaveras sonrientes descansando en sus sepulturas, hasta que fueron alertados por un ruido leve proveniente de una pared. Gracias a la magia de Ellor, supieron que se trataba de un muro ilusorio, y lo traspasaron preparados para investigar. Al cruzar al otro lado, llegaron a una sala llena de tumbas, llena de telarañas enormes, con una entrada a una cueva más pequeña al fondo. El ruido que escucharon no era otro que el crepitar de dos enormes criaturas de forma arácnida, que rápidamente bajaban del techo para atacarles. Ellor gritó que eran demonios Bebilith, venidos de los planos inferiores, y no iban a ser rivales fáciles.


La batalla fue cruenta, pero al final derrotaron a los demonios arácnidos sin bajas en el grupo. Durante la batalla, Snails, el “explorador” de bolsillos ajenos, atisbó en el fondo de la gruta el brillo de dos pares de ojos rojizos, que se marcharon rápidamente a la sala posterior.

El grupo se encaminó prevenido por Snails con cautela, y encontraron en la sala contigua a un grupo de cinco Drows dispuestos a luchar. Se lanzaron al combate cuatro soldados drow, varones, que vestían camisote de mallas y un tabardo púrpura con dos espadas cruzándose sobre el cuerpo de una araña. Portaban estoques y escudos pequeños. En el fondo, un drow de regio porte que vestía una túnica de color púrpura conjuraba en dirección al grupo, y detrás de él, una drow hembra, de delicadas facciones y angulosas curvas, vestida con un vestido de mallas ajustado y portando una maza, miraba al grupo con ojos desencajados.

Los cuatro soldados drow cayeron fácilmente bajo las armas de Taklin, Ander, Aeron y Kaladzsa, mientras Snails se escabullía detrás de las líneas enemigas haciendo estragos con su estoque. El mago y la joven drow se rindieron.

Gracias al conocimiento de Kaladzsa del lenguaje de los drows, supieron que eran unos fugitivos del cercano puesto avanzado de Szit Morcane, donde una rebelión había tenido lugar por parte de los adoradores de Kiriansali, una deidad drow, destronando a la casa Morcane, que reinaba en esta pequeña ciudad desde hacia siglos. Descansaron en esta gruta, que estaba bien acondicionada por los drows, y entablaron conversación con los prisioneros.

El mago se llamaba Suztam Mar-Shin, y era el alumno más aventajado de la escuela de magia de Szit Morcane. Había accedido a acompañar a la clérigo de Lolth, y última superviviente de la casa gobernante de Szit Morcane, Tierak Morcane. Según el mago drow, al parecer, hacia muchos meses que las sacerdotisas de Lolth no recibían ningún mensaje de su malvada diosa. Sin la capacidad de lanzar conjuros, las sacerdotisas de Lolth poco a poco fueron perdiendo poder. Trataron de ocultarlo, pero poco tiempo duraron los engaños. En una lejana metrópolis drow, llamada Maerinmydra, los adoradores de Lolth habían sido depuestos del poder por una casa menor, devota de Kiriansali, llamada casa T´Sarran. En el puesto avanzado de Szit Morcane había ocurrido lo mismo, y un miembro de la casa T´Sarran, llamada Dorina T´Sarran, se había hecho con el poder. Había aniquilado a la casa gobernante, la casa Morcane, y había comenzado a lanzar ataques a la superficie en un intento de expandir su influencia. Eran pocos, pero el poder de los conjuros de las diosas, unido a la indiferencia de los mercaderes Duergar, Svifneflin y demás criaturas a la guerra entre casas, había propiciado la caída. Según Suztam, los magos se habían declarado neutrales en el conflicto, y no habían ayudado a nadie. Sólo él había sido asignado por su maestro para poner a salvo a Tierak.

Tras conversar largo y tendido, el grupo decidió que para poner fin a los ataques drow a la superficie, había que deponer a la casa T´Sarran del gobierno de Szit Morcane, y volver a colocar a la casa Morcane, que había estado en paz con los gobernantes de la superficie durante siglos. Decidieron que tras descansar lo suficiente, acompañarían a Suztam y a Tierak a Szit Morcane, e irían a la Torre Invertida, la escuela de magia del puesto avanzado drow, a hablar con Solom, el Archimago de Szit Morcane.

Tierak Morcane, Sacerdotisa Drow