3 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo II

El descenso a las criptas fue fácil, pues las grutas estaban excavadas el la roca, las paredes lisas y pulidas, y el suelo, aunque polvoriento por el paso de los siglos, se mantenía en relativo buen estado. Los niveles superiores no fueron un problema, gracias al trato que el mago Ellor había llegado con el vampiro Kahjyr, ya que este le había advertido del peligro que corrían si entraban en ciertos mausoleos, como el de la dama Quallen, que vivía su no muerte como un espíritu gimiente dentro del mausoleo familiar, o el mausoleo de una familia cuyo nombre había borrado el paso de los siglos, que estaba lleno de mortíferas trampas.

Descendieron al nivel dos de las criptas, donde los mausoleos se iban haciendo menos vistosos, y abundaban las catacumbas. Los enterramientos se alineaban en un pasillo, y continuaban hasta llegar a una gran caverna, donde una enorme estatua se alzaba en el centro. La estatua representaba a una horrenda criatura de ojos bulbosos, con tentáculos y mandíbulas insectoides que miraba fijamente a la entrada de la cueva. Una inscripción en la base de la misma, escrita en Thorass, el idioma común antiguo, rezaba “Quien ose perturbar a los muertos, sufrirá la ira de Jergal”. Pasaron por la cripta sin perturbar a nadie, pues, gracias a las explicaciones conjuntas de Ellor y Arinia, Jergal era el antiguo dios de los muertos, mucho antes de que este dejara su poder a Bhaal, Bane y Myrkull, y se quedara como escriba en el plano de la fuga.

Continuaron avanzando por una galería llena de enterramientos a ambos lados, con calaveras sonrientes descansando en sus sepulturas, hasta que fueron alertados por un ruido leve proveniente de una pared. Gracias a la magia de Ellor, supieron que se trataba de un muro ilusorio, y lo traspasaron preparados para investigar. Al cruzar al otro lado, llegaron a una sala llena de tumbas, llena de telarañas enormes, con una entrada a una cueva más pequeña al fondo. El ruido que escucharon no era otro que el crepitar de dos enormes criaturas de forma arácnida, que rápidamente bajaban del techo para atacarles. Ellor gritó que eran demonios Bebilith, venidos de los planos inferiores, y no iban a ser rivales fáciles.


La batalla fue cruenta, pero al final derrotaron a los demonios arácnidos sin bajas en el grupo. Durante la batalla, Snails, el “explorador” de bolsillos ajenos, atisbó en el fondo de la gruta el brillo de dos pares de ojos rojizos, que se marcharon rápidamente a la sala posterior.

El grupo se encaminó prevenido por Snails con cautela, y encontraron en la sala contigua a un grupo de cinco Drows dispuestos a luchar. Se lanzaron al combate cuatro soldados drow, varones, que vestían camisote de mallas y un tabardo púrpura con dos espadas cruzándose sobre el cuerpo de una araña. Portaban estoques y escudos pequeños. En el fondo, un drow de regio porte que vestía una túnica de color púrpura conjuraba en dirección al grupo, y detrás de él, una drow hembra, de delicadas facciones y angulosas curvas, vestida con un vestido de mallas ajustado y portando una maza, miraba al grupo con ojos desencajados.

Los cuatro soldados drow cayeron fácilmente bajo las armas de Taklin, Ander, Aeron y Kaladzsa, mientras Snails se escabullía detrás de las líneas enemigas haciendo estragos con su estoque. El mago y la joven drow se rindieron.

Gracias al conocimiento de Kaladzsa del lenguaje de los drows, supieron que eran unos fugitivos del cercano puesto avanzado de Szit Morcane, donde una rebelión había tenido lugar por parte de los adoradores de Kiriansali, una deidad drow, destronando a la casa Morcane, que reinaba en esta pequeña ciudad desde hacia siglos. Descansaron en esta gruta, que estaba bien acondicionada por los drows, y entablaron conversación con los prisioneros.

El mago se llamaba Suztam Mar-Shin, y era el alumno más aventajado de la escuela de magia de Szit Morcane. Había accedido a acompañar a la clérigo de Lolth, y última superviviente de la casa gobernante de Szit Morcane, Tierak Morcane. Según el mago drow, al parecer, hacia muchos meses que las sacerdotisas de Lolth no recibían ningún mensaje de su malvada diosa. Sin la capacidad de lanzar conjuros, las sacerdotisas de Lolth poco a poco fueron perdiendo poder. Trataron de ocultarlo, pero poco tiempo duraron los engaños. En una lejana metrópolis drow, llamada Maerinmydra, los adoradores de Lolth habían sido depuestos del poder por una casa menor, devota de Kiriansali, llamada casa T´Sarran. En el puesto avanzado de Szit Morcane había ocurrido lo mismo, y un miembro de la casa T´Sarran, llamada Dorina T´Sarran, se había hecho con el poder. Había aniquilado a la casa gobernante, la casa Morcane, y había comenzado a lanzar ataques a la superficie en un intento de expandir su influencia. Eran pocos, pero el poder de los conjuros de las diosas, unido a la indiferencia de los mercaderes Duergar, Svifneflin y demás criaturas a la guerra entre casas, había propiciado la caída. Según Suztam, los magos se habían declarado neutrales en el conflicto, y no habían ayudado a nadie. Sólo él había sido asignado por su maestro para poner a salvo a Tierak.

Tras conversar largo y tendido, el grupo decidió que para poner fin a los ataques drow a la superficie, había que deponer a la casa T´Sarran del gobierno de Szit Morcane, y volver a colocar a la casa Morcane, que había estado en paz con los gobernantes de la superficie durante siglos. Decidieron que tras descansar lo suficiente, acompañarían a Suztam y a Tierak a Szit Morcane, e irían a la Torre Invertida, la escuela de magia del puesto avanzado drow, a hablar con Solom, el Archimago de Szit Morcane.

Tierak Morcane, Sacerdotisa Drow

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