15 feb 2009

La ciudad de la reina araña. Capitulo IV

Los días y las noches eran indiferentes para los héroes de la luz, ya que en la infraoscuridad, la noche eterna acompaña a los viajeros dondequiera que vayan. Con la excepción de alguna que otra caverna iluminada por hongos luminiscentes, la mayoría de los túneles y cavernas de la infraoscuridad estaban siempre en la más absoluta negrura. Las razas que pueblan estos yermos están perfectamente adaptadas a las condiciones de oscuridad, pero los pueblos de la luz no, y deben llevar luz artificial para evitar quedarse en la negrura.

Y así avanzaron lentamente, gracias a las antorchas mágicas que portaban, antorchas que no se consumían nunca, y que iluminaban igual que una antorcha normal. Poco a poco fueron avanzando por túneles amplios, por cavernas pobladas de estalactitas y estalagmitas, por riscos sin fondo, por arroyos subterráneos, por túneles angostos, simas oscuras y pasadizos resbaladizos. Nadie les dijo que el viaje fuera tan duro. Caminar por la superficie era una cosa, y caminar por la infraoscuridad otra. Si se tenia un guía adecuado, como era el caso, uno sabia como llegar a su destino, sabia cuales eran las mejores rutas, las más cómodas… Pero si se iba sólo, lo más probable es que acabaran engullidos por algún horror del inframundo, o perdidos por toda la eternidad en el laberinto de cuevas y túneles que siembran las entrañas de Faerun.

Durante 3 días avanzaron muy lentos, hasta que la práctica se hizo evidente, y el caminar por la roca fría y oscura se hizo algo normal. Tenían que cargar con todo su equipaje, armas y armaduras, ya que el viaje por los túneles no permitía que guerreros equipados y armados hasta los dientes viajaran mucho tiempo en esas condiciones sin caer enfermos o gravemente lesionados. Posiblemente esa era la razón por la que la mayoría de los drow con los que se habían cruzado llevaran equipo ligero. En los túneles estrechos una armadura pesada es una trampa mortal.


Calcularon que en esos días anduvieron solamente 18 millas, ya que el terreno escarpado y la falta de costumbre hicieron que viajaran mas despacio, pero tras el primer cruce de túneles, bien guiados por Kaladzsa, lograron alcanzar el lago de las sombras, un lugar marcado en el mapa que Solom os regaló.

Entraron en una cueva que se ampliaba abruptamente. Esta cueva estaba tallada en la roca, con elaborados motivos, asemejando una puerta abierta. Al fondo podía verse como la cueva descendía, y se oía el leve rumor del agua. Al entrar el grupo con sus luces, pudieron divisar como un grupo armado de gigantes de piel grisácea se acercaba en posición amenazante, pero no abiertamente hostil.

Uno de los gigantes, el que parecía el cabecilla del grupo, se dirigió al grupo en un idioma desconocido para todos, excepto para Kaladzsa, el infracomún. Gracias a la diplomacia de Aeron, y a la traducción de Kaladzsa, el grupo negoció el paso por esta zona de cuevas, hogar de una tribu de gigantes de piedra. El gigante, que estaba bastante hablador, les dijo que debían bajar al lago, y por sus propios medios, deberían ir nadando, volando o navegando a través del agua hasta otro túnel que se encontraba a unas 17 millas al este. Le preguntaron si no había ningún túnel que bordeara el lago, pero el gigante les dijo que no los había. También les previno de los que el gigante llamaba “gente pez”, que solían hacer excursiones fuera del lago, y de su terrible dios pulpo.


Aeron e Ilefarm negocian con los gigantes


Descansaron el la ribera del lago, contemplando las cristalinas y oscuras aguas, mientras se preguntaban que profundidad tendría, y que criaturas vivirían en estas terribles profundidades.

Para su suerte, el agua era dulce, y permitió a chico rellenar las reservas de agua del grupo, y de paso, preparar un delicioso guiso gracias a la abundancia de agua. Esa noche descansaron tranquilos, pues aunque no se fiaban del todo de los gigantes, su actitud parecía amigable. Esa noche cenaron y debatieron como cruzar las 17 millas de agua, ya que no tenían medio alguno. A Ellor se le ocurrió que por la mañana podría conjurar unos discos flotantes que llevaran a los miembros del grupo sobre las aguas, a salvo de los ataques de las criaturas, y que podrían cubrir esas 17 millas en unas 7 horas, más o menos.


A la mañana siguiente, el grupo se embarcó en los discos flotantes de Ellor, e hizo el trayecto sin ningún percance, alcanzando tras unas 7 horas, la boca de un túnel que se abría en la pared de la caverna que albergaba al lago. Desembarcaron fácilmente y descansaron de nuevo en la orilla del lago, disfrutando de otro buen guiso, y algunos más atrevidos como Snails, Aeron y Kaladzsa se bañaron en las frías aguas del lago.

En otro lugar, a muchas millas de allí, una drow albina contemplaba en su estanque de sangre a los cansados viajeros. Puesto que hacia días que no le llegaban noticias de su hija, Dorina T´Sarran en Szit Morcane, decidió que sus magos y ella misma comenzaran los escudriñamientos, para ver que había ocurrido. Entre susurros, Kiriansali le habia prevenido sobre los extranjeros, sobre criaturas del mundo de la luz que venían a frustar sus planes. No lo permitiría. Dentro de poco, enviaría a sus lacayos a detener esta leve amenaza.

No hay comentarios: